Por Frank Hernández, el Alquimista
La escalada militar de EE.UU. e Israel contra Irán ha provocado una fisura política dentro del poder estadounidense.
Si bien es cierto que el Artículo 1, Sección 8 de la Constitución establece que el presidente debe solicitar al Congreso la declaración de guerra a otra nación, y que solo el Congreso tiene la decisión final, observamos un maquillaje malicioso de la realidad.
Los últimos operativos militares que el presidente Donald Trump ha ejecutado se amparan bajo el pseudónimo de «operación militar».
La realidad es que el ataque a Irán difiere sustancialmente del caso venezolano. Aquí hay un ingrediente que le otorga un sabor diferente: Irán es un país persa, no árabe.
Los persas fueron uno de los imperios más poderosos hasta la conquista de Alejandro Magno. En la actualidad, los iraníes constituyen una gran potencia en la producción de petróleo.
Este país era controlado por el ayatolá Alí Jamenei, quien fue presidente desde 1981 hasta 1989, año en que fue nombrado Líder Supremo de Irán. Hablar de las funciones de un ayatolá implica señalar que es el máximo representante del Islam en el país.
Los musulmanes de Irán son chiítas en un 90% de la población, convirtiéndose así en la capital del chiismo, mientras que solo un 10% son sunitas, aunque el 99,5% profesa el Islam, para poner en contexto.
El Islam tiene dos ramas principales: la chiíta, que a nivel mundial representa apenas un 10%, y la sunita, con un 90% siendo mayoría. El ayatolá posee poderes superiores en Irán. «Ayatolá» es un título de alto rango en el clero chiita, y sus funciones pueden ser tanto religiosas como políticas. Sin embargo, el alcance de su poder depende de si el clérigo ocupa además el cargo de Líder Supremo de Irán.
El significado de la palabra ayatolá es «Signo de Dios». Es aquí donde reside todo su poder: los musulmanes tienen un pensamiento religioso muy profundo. Donald Trump no midió el daño colateral tras el ataque que acabó con la vida del ayatolá Alí Jamenei. Existe un sentimiento fusionado entre lo religioso y el patriotismo.
El cálculo de Trump era que todo sucedería como en Venezuela: una operación militar, capturar al presidente y luego restablecer el orden fácilmente. Pero de Venezuela a Irán hay mucha diferencia.
En la creencia chiita se prepara un sucesor con anticipación. Aquí entra la frase «Rey muerto, rey puesto». Inmediatamente se escogió al sustituto, de nombre Alireza Arafi, tras la asamblea de 88 clérigos chiitas. Con los bombardeos no se erradicó el régimen; todo lo contrario, se han llenado de ira y deseos de atacar unificadamente a sus vecinos que prestaron ayuda, y especialmente a su principal enemigo, Benjamín Netanyahu, presidente de Israel.
En geopolítica, los cambios son estrategias planificadas con el fin de obtener los resultados esperados, aunque no siempre las cosas salen como se planifican.
El alma misma de la geopolítica son los dominios, el poder, los recursos. EE.UU. supo colocarse en la posición de asedio que deseaba, con una Unión Europea a expensas y al abrigo de Estados Unidos.
Otro daño colateral es el estrecho de Ormuz. Por sus aguas circula aproximadamente el 20% del consumo global de petróleo y una proporción similar del gas natural licuado (GNL), lo que equivale a unos 20-21 millones de barriles de crudo diarios. Es la única salida marítima del golfo Pérsico al océano Índico, lo que lo convierte en un paso obligado para los principales productores de la región: Arabia Saudita, Irak, Kuwait, Catar y Emiratos Árabes Unidos.
En su punto más estrecho, la vía navegable tiene solo 33 kilómetros de ancho, lo que facilita su interrupción. Resulta muy sencillo atacar los barcos petroleros que salen rumbo al Pacífico, lo que vulnera esta vía estratégica. El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico, el golfo de Omán y el mar Arábigo.
Flujo de petróleo: por sus aguas transita aproximadamente el 20% del petróleo consumido en el mundo, unos 20 millones de barriles diarios procedentes de países como Arabia Saudita, Irak, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Catar e Irán. En cuanto al gas natural, es una ruta crucial para el GNL. Catar, uno de los mayores exportadores mundiales, envía la mayor parte de su producción a través de este estrecho. El tráfico marítimo diario promedia 144 buques.
Estados Unidos no tiene la capacidad de sostener una guerra lejos de su territorio, como sí puede hacerlo Rusia con Ucrania, conflicto que el pasado 24 de febrero cumplió cuatro años de inicio. Se calcula que se han invertido más de 2,5 billones de dólares.
Estados Unidos no posee los recursos económicos para prolongar una guerra por mucho tiempo. Lo cierto es que Israel representa un punto estratégico que puede ser utilizado como escala para iniciar los ataques desde su ubicación.



