El Pregonero, Santo Domingo.– El articulista Julio Alberto Martínez lanzó fuertes críticas contra el plan de austeridad anunciado por el Gobierno dominicano, al considerar que las medidas propuestas carecen de profundidad y terminan afectando principalmente a los sectores más vulnerables.
En su artículo titulado “El gobierno quiere sacrificar a los pendejos”, publicado en el periódico el Hoy, Martínez cuestiona que, tras la reunión del Consejo de Ministros, las autoridades presentaran como solución un plan para disponer de RD$40 mil millones, pero sin detallar acciones concretas que impacten de forma estructural las finanzas públicas.
El autor reconoce que la intención de enfrentar la crisis es válida, especialmente en un contexto internacional marcado por el alza de los precios del petróleo, pero advierte que las medidas anunciadas son “cosméticas” y poco creíbles ante organismos financieros y la ciudadanía.
Entre sus principales señalamientos, critica la falta de especificidad en la reducción del gasto público, así como la continuidad de privilegios como exoneraciones fiscales para vehículos de lujo y el aumento sostenido de la nómina estatal. En ese sentido, plantea que el Gobierno debería considerar acciones más contundentes como la congelación temporal del empleo público y una revisión real de los subsidios.
Asimismo, cuestiona la falta de decisiones frente a problemas estructurales como el déficit del sector eléctrico, las pérdidas superiores al 40% en el sistema energético y el crecimiento de la deuda pública, que supera los 80 mil millones de dólares.
Martínez también rechaza propuestas como el recorte del 50% a los fondos de los partidos políticos, al entender que responde más a una estrategia populista que a una solución fiscal efectiva, y que podría debilitar el sistema democrático.
El articulista sostiene que el Gobierno ha optado por “cortar por lo más débil”, evitando tocar intereses de sectores privilegiados, mientras traslada el peso de la crisis a la población.
Finalmente, advierte sobre un clima de descontento creciente y cuestionamientos incluso desde sectores tradicionalmente aliados al oficialismo, alertando sobre el impacto que estas decisiones podrían tener en la institucionalidad y la gobernabilidad del país.



