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Gilanny Firpo y Rosa Marte debaten sobre la madurez y la responsabilidad de las madres adolescentes

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Por Rosa Iris Luciano

El Pregonero, Santo Domingo – La psicóloga Gilanny Firpo, conocida como “La Viuda Blanca”, y la comunicadora Rosa Marte protagonizaron un intercambio de opiniones sobre la madurez emocional y las responsabilidades que enfrentan las mujeres que se convierten en madres durante la adolescencia.

Durante la conversación, Marte cuestionó que algunas madres exijan respeto a sus hijas sin tomar la iniciativa de dar el ejemplo. En ese contexto, planteó que la responsabilidad de establecer una relación basada en el respeto también recae en los adultos, especialmente cuando se trata de la crianza y la convivencia familiar.

Firpo respondió que la maternidad no garantiza, por sí sola, que una persona tenga la madurez emocional necesaria para manejar los conflictos familiares.

“El hecho de que tú seas madre no significa que tú eres un ser racional ni que eres un ser que tiene la suficiente madurez para lidiar problemas”, expresó la psicóloga, al señalar que algunas mujeres llegan a la maternidad siendo todavía muy jóvenes.

La especialista también cuestionó la manera en que algunas madres e hijas manejan sus diferencias, al considerar que, en determinados casos, la relación termina pareciéndose más a la de dos amigas que a la de una madre y su hija.

Por su parte, Marte defendió que la edad no debe utilizarse como única medida para determinar la capacidad de una mujer de asumir la maternidad. Como argumento, compartió su experiencia personal: explicó que tuvo a su hija a los 15 años y que actualmente, con 35 años, su hija tiene 20.

La comunicadora sostuvo que convertirse en madre durante la adolescencia no elimina las obligaciones que implica criar a un hijo, entre ellas la educación, el respeto y la responsabilidad social. Asimismo, hizo un llamado a las madres jóvenes a reconocer los compromisos que asumen al traer un niño al mundo.

El intercambio puso sobre la mesa un debate sobre la maternidad adolescente, la madurez emocional y la importancia de establecer límites saludables en las relaciones entre madres e hijas, así como de asumir la crianza con responsabilidad, independientemente de la edad.