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Francisco del Rosario Sánchez: el patricio mulato que murió por una patria que aún lo olvida

Por Abril Peña

El Pregonero RD

En la historia oficial dominicana, Francisco del Rosario Sánchez es uno de los tres padres fundadores. Pero en la práctica, es el más silenciado. Mientras Duarte es símbolo, y Mella símbolo con trabucazo incluido, Sánchez fue acción pura: el hombre que dio la cara cuando todos dudaban, el que tomó decisiones en momentos límite, el que sabía que lo iban a fusilar… y aún así entró.

El 4 de junio de 1861, en San Juan de la Maguana, fue ejecutado por órdenes de Pedro Santana, el mismo que anexó el país a España y que hoy, insólitamente, aún tiene calles con su nombre.

El sustituto que se convirtió en líder

Cuando Duarte fue desterrado por el régimen haitiano antes de la proclamación, fue Sánchez quien asumió el liderazgo del movimiento independentista. El 27 de febrero de 1844, fue él quien izó la bandera en la Puerta del Conde y proclamó la República. Era apenas un joven de 27 años. Pero no titubeó.

Más adelante, cuando regresó Duarte, Sánchez se hizo a un lado por lealtad al ideario original, algo impensable hoy en una política sedienta de protagonismo.

Mulato, valiente, incómodo

A quienes piensan en que Duarte y los trinitarios soñaban con una “República blanca”, Sánchez les desmonta el mito: era mulato, y no fue un peón de Duarte, sino un líder propio. Fue estratega, patriota y mártir.

Perseguido, desterrado, fusilado

Tras múltiples enfrentamientos políticos y su rechazo a la anexión a España, Sánchez fue desterrado, perseguido y traicionado. En 1861, regresó al país por la frontera suroeste para organizar una rebelión contra Santana. Sabía que la causa estaba perdida. Entró al país casi sin armas, con apenas 20 hombres, por El Cercado. Lo apresaron en San Juan.

Tenía 44 años. Lo fusilaron el 4 de junio. Ni siquiera le hicieron juicio justo.

Sus últimas palabras habrían sido:

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“Muero orgulloso de mi sacrificio. ¡Viva la República Dominicana libre e independiente!”

Un país que honra más a los traidores que a sus mártires

Mientras Pedro Santana tiene estatuas, calles, avenidas y hasta un municipio con su nombre, Francisco del Rosario Sánchez apenas es recordado con un busto aislado y una estación de metro. Alguna calle … La historia oficial le ha hecho un flaco favor. Se habla de Duarte y de Mella… pero se calla que fue Sánchez quien encarnó la República en su hora más vulnerable.

¿Por qué? Tal vez porque no se dejó cooptar. Porque fue incómodo. Porque murió en rebeldía, no en el poder.

Volver a mirar a Sánchez

Recordar a Sánchez no es solo un ejercicio de memoria histórica. Es también una forma de preguntarnos qué tipo de país somos.

Uno que olvida a quienes lo fundaron… y premia a quienes lo vendieron.

Hoy, 4 de junio, que se cumplen 164 años de su fusilamiento, la mejor manera de honrarlo no es repetir su nombre como fórmula patriótica. Es releerlo, redescubrirlo, decirlo sin miedo y exigir que se le dé el lugar que la historia le debe.

Porque Duarte soñó, Mella disparó… pero fue Sánchez quien se quedó y murió por nosotros.