No relajen así...

Falló Coraasan… y la Navidad se fue por la tubería

El Pregonero
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La gente queriendo pasar su Navidad tranquila, en familia, con su cena, su cafecito y su aguinaldo… y ¡pum! Revienta una tubería en La Zanja, Sabana Iglesia, Santiago. ¿Lo peor? Esa tubería había sido denunciada varias veces, pero como Andrés Cueto Rosario, está en Navidad, que le imparta a los demás.

No fue sorpresa. No fue un accidente imprevisible. Fue una negligencia anunciada.

Mientras muchos estaban brindando por la paz y la unión, más de 800 mil personas se quedaron sin agua, porque salieron de operación los acueductos del Cibao Central y La Dura–Moca. ¿Resultado? Una Navidad seca, tensa y llena de impotencia.

Coraasan dice que no hubo pérdidas humanas —gracias a Dios—, pero la zona fue declarada en emergencia. El Gobierno, como siempre, llegó con “todo el apoyo” después del desastre.

La pregunta incómoda es:  ¿Y el apoyo antes? ¿Y la prevención? ¿Y escuchar a la comunidad cuando advirtió el peligro? ¿Y todavía Andrés Corsinio Cueto Rosario es funcionario con su mala gestión en Edenorte?

Esa tubería no es cualquier cosa. Es la principal línea de conducción de aguas crudas hacia los acueductos de Noriega y La Dura Moca, con una capacidad de 5 metros cúbicos por segundo, equivalente a 115 millones de galones diarios. O sea, una bomba de tiempo hidráulica que nadie quiso atender a tiempo.

Ahora vemos equipos, levantamientos sociales, promesas de ayuda… pero el daño ya está hecho. La gente no necesitaba asistencia después, necesitaba responsabilidad antes.

En este país hay una mala costumbre institucional: Esperar que todo colapse para entonces actuar. Esperar que explote para decir “estamos dando seguimiento”. Esperar la desgracia para sacar la foto.