Por: María Alejandra Lazala
En tan solo unas cuantas semanas el Covid-19 ha alterado la vida cotidiana del pueblo dominicano. Un pueblo noble, trabajador, alegre, pero también muchas veces, inconsciente. Hoy nos toca vivir una realidad difícil de asimilar que va expandiéndose sigilosamente entre nosotros, llevándonos a un estado de emergencia con toque de queda en vigor, como consecuencia de esta terrible enfermedad que cada día va en aumento y le da de comer a las estadísticas de propagación y letalidad.
Es necesario que la gente asuma su responsabilidad y cumpla con el distanciamiento social, ya que, a pesar de los esfuerzos de las autoridades, las cifras de contagio positivos del Coronavirus hasta el día de ayer se incrementaron a 4,964 casos confirmados, mientras que las muertes por la pandemia suman 235, con una tasa de letalidad de un 4.8% según datos ofrecidos por el Ministerio de Salud Pública y la Dirección General de Epidemiologia.
Es muy triste leer estas cifras y más cuando muchos tildaron las advertencias del virus como una exageración, complicando esto aún más, al minimizar su impacto, asumiendo conductas desaprensivas violentando el llamado a evitar aglomeraciones y salir a las calles sin necesidad.
Desafiando a la autoridad…
Más de 7 mil agentes policiales y militares tienen días sin ver a sus familiares, sin abrazar a sus hijos, cansados, agobiados, pero con una enorme responsabilidad de hacer cumplir las medidas tomadas por las autoridades y velar por la seguridad de todos, aun cuando estén arriesgando sus vidas pero lamentablemente mientras esto sucede, el horario de toque de queda para algunos, se convierte en un toque de chercha para muchos, incumpliendo con la cuarentena establecida sin ninguna justificación, sin que pesen los temores por el avance del Coronavirus, lo cual ha llevado en un mes al apresamiento de más de 40 mil personas en todo el territorio nacional.
Es insensible la inconsciencia y la ignorancia en el comportamiento de algunos sectores que han asumido que no pasa nada, que no comprenden la dimensión de esta tragedia. Como si nada se pueden ver disfrutando de un solaz esparcimiento, tomando alcohol en las aceras, bailando con la vecina, el dominó en la esquina, hasta niños y adolescentes volando chichiguas y jugando vitilla, sin ningún tipo de protección, tipo vacaciones, pero en estado de emergencia.
Es tiempo de hacer cumplir la ley con mano firme, ya está bueno de que algunos cuidadanos se hagan los locos a la hora de hacer valer sus deberes. Ya está bueno de actuar como fieras ante la autoridad, lanzándoles piedras, botellas, encendiendo gomas, haciendo protestas, esto simplemente por querer continuar con su vida cotidiana en este momento crítico de la enfermedad.
Seamos agradecidos…
Tenemos a miles de personas trabajando sin descanso por ti, por mí, por todos. No seas parte de la irresponsabilidad. Si lo permites la ignorancia te hará responsable, no víctima. Piénsalo bien, respetemos, mantengamos la unidad por un mismo propósito y quédate en casa, para que pronto nos volvamos a abrazar. Una nueva vida nos espera.



