La lucha anti corrupción, para los incautos, pareciera ir viento en popa y para evitar falta de comprensión lectora, aclaramos que a todos nos satisface los aparentemente ingentes esfuerzos de la “justicia independiente” de llevar a supuestos corruptos a los tribunales, pero de lo que no podemos, ni debemos alegrarnos es que a pesar de los muchos casos sometidos, exceptuando el caso Francisco Pagán, no hay sentencias condenatorias, es más ni siquiera hay casos como tales aún, puesto que la mayoría y a pesar de las aseveraciones de la fiscalía de que tenían casos blindados a más de 18 meses no han podido pasar de la fase de instrucción y con la poca capacidad de síntesis que parece tener la procuraduría, dudamos que vayamos a ver un juicio en el corto plazo, puesto que 12 mil páginas no son paja e’ coco y eso que solo estamos mencionando un caso, tomando en cuenta nuestra burocracia y la lentitud del sistema entre ellos y no se sabe cuál dejará ver resultados primero.
Las elecciones vienen ahí y hay que mantener el circo, tras tanto fracasos judiciales uno pensaría que dejarían de jugar al teatro con el poder judicial y se tomarían estos casos en serio, puesto que no es solo los dineros perdidos lo que está en juego, la credibilidad es algo difícil de recuperar una vez perdida y todo parece indicar que la liga de la justicia creen que la que creen ellos disfrutar es perenne, al parecer, esto claro, si creemos que el interés es real, porque si nos ponemos conspiranoicos podríamos creer que la intención es muy distinta a la que se pinta.
¿No fuese mejor sacar del sótano al menos un caso y darle a la sociedad la justicia que espera y se merece? Pero, parece que el festival de acusaciones reditúa más y mejor que conseguir las anheladas sentencias que todos estamos esperando, después de todo, estamos en campaña y la corrupción sigue siendo un buen filo para seguir sacando beneficio.
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