APOSTILLAS Federico Sánchez -FS Fedor
Imaginando a un cura, párroco barrial, que podría llamarse Jesús María Cruz Rosario, he recreado este Sermón disidente con el que él podría enrostrárselo a las autoridades estatales, responsables del bienestar social, civil, económico, de salubridad, de seguridad, etc., de la sociedad toda.
Y estas críticas las hace a contrapelo de su misión real, como mensajero de la iglesia; esto es, dedicarse en cuerpo y alma, como el pan y el vino de Jesucristo, a soliviantar los pecados de los mortales. Él ve su misión como una penitencia, una misión, una oportunidad de organizar sus mensajes protestantes,tratando de convencer a los feligreses de adorar a Cristo aquí en la tierra, para que puedan salvar su alma y vivir felices y contentos allá en el cielo, después de la muerte, pero desde una óptica real de salvaguardar el alma de los ciudadanos de todos los males que provocan los pudientes.
Y todo pese a que su superior inmediato, en la jerarquía religiosa, le aconseja, por órdenes expresas del arzobispo metropolitano, a realizar su labor cristiana desde la ortodoxia papal, no desde un púlpito de rebeldía disociador.
Veamos su Sermón:
así dijo el Señor, y el cielo se llenó de gloria, y los mares y los ríos se abrieron para percibir el sentimiento materno. y fue así que los montes y las piedras se levantaron para recibir en su regazo a tan tierna mujer, y le señalaron al mundo que la unión, el amor a la madre, al hijo, a la familia, es uno de los sacramentos más sagrado de la creación de Dios.
Pero qué hacen y dicen éstos sinvergüenzas de poca monta que nos desgobiernan: han convertido a las madres dominicanas en guiñapos, en esclavas de la miseria, que no saben qué van a hacer con un ripio de peso para poder alimentar a sus hijos, porque todo está caro, mientras esos malandrines del gobierno no hacen nada para aliviar el dolor y el espanto de tantas gentes, gentes hastiadas al no tener nada que comer, ni mucho menos nada que beber.
Es una delincuencia que han provocado los que están arriba con su injusticia. Sí, tenemos sed de sabiduría, que los niños puedan ir tranquilos, y bien alimentados, a las escuelas, y si que cuando aparecen los alimentos. Hay sed de salud, de sabiduría, de solidaridad. Ojalá que Dios nos acoja confesados, antes de partir a sus regazos, con tantas enfermedades y sin medicinas que puedan remediar esos males. Y si aparecen, están súper infladas en su valor real.
También tenemos sed de emular al Santo Padre que se inmoló para sanar al mundo. El gobierno nos mantiene en ayuno permanente; ya no son 40 días con sus 40 noches, son muchos más que venimos padeciendo. Pero el señor es grande y sabe comprender a sus criaturas terrestres. Por eso, hay que seguir viviendo y reclamando a vivas voces mayor condescendencia con los nuestros semejantes, y hasta con los animales, pobrecitos que se ven cuando los maltratan y no los alimentan.
Pero quién perdona a esos fariseos de los gobiernos, y a esos antisociales que corroen la sociedad con sus estupefacientes, indolentes y detractores, que destruyen la moral cristiana con sus sacrilegios, sus maldades, sus abusos.
Sí, quién perdona a esos funcionarios corruptos que dicen que hacen, pero es puras mentiras, sólo deshacen la esperanza de un pueblo.
Sí, pero quién perdona a esos diletantes de las palabras envidiosas que tan sólo llevan falsedades y alevosías por doquier, con su demagogia a cuesta, que si al menos fuera una cruz pesada que transportaran, y también sufrieran, pero no, es tan sólo algodón sobre sus espaldas los que llevan esos demagogos sociales.
Total, al final del mundo las cizañas serán quemadas, llevadas al crematorio como ovejas al matadero, porque la ira del señor caerá sobre todo aquél que sea malo de corazón. Y sacrílego de la bondad.
¿Es justo que aquéllos que nos hieren la mejilla derecha también les pongamos la izquierda, y que nos olvidemos del ojo por ojo, y diente por diente? ¿Y cómo es eso de que hay que amar al prójimo como a nosotros mismos, cómo se practdica? Nosotros los perdonamos porque nuestro Señor así lo predijo, porque de amor está lleno el reino de los cielos y no hay cabida para el odio y la inquina.
Sin embargo, a esos indignos hay que decirles: ¨…arrepentíos, porque el reino de los cielos está cerca¨, y serán salvados de los pecados del mundo si hacen el bien.
¨Bienvenido el varón¨, dijo Jesús, ¨que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de encarecedores se ha sentado¨. Quién de nosotros ha sido capaz de arrepentirse de sus pecados; quién ve en el ojo ajeno la misma paja que tiene su propio ojo; quiénes de ustedes después del hurto han devuelto con misericordia y humilde lo hurtado, a menos que hayan sido atrapados in fraganti.
Quiénes de ustedes han sentido remordimiento de conciencia y le han devuelto al pueblo lo que es del pueblo, como les apostrofó el Señor a los mercaderes de Israel que había que darle al ¨César lo que era del César¨. Es harto sabido que los que dirigen la administración pública, los que manejan el erario, los recursos que aporta el pueblo en sus contribuciones fiscales, son unos mercaderes de la política y les venden su alma hasta al diablo, si es preciso, con tal de tener riqueza, opulencia, vanidades.
Pero estos malversadores del fisco no tienen miramiento para el maleficio, y no tendrán salvación, por mucha riqueza que puedan acumular.
No, no llenarán su espíritu con el espíritu de Dios, porque los aprisiona el dolo, la estafa, la malversación,la corrupción, el contubernio disociador. Y ¡ay! de aquellos… que osaren sacar en cara su inocencia de su supuesto acto inicuo, perverso, convirtiéndolo de un inocuo sentimiento.
!Farsantes! Pues ahí mismo hay que iniciar la labor contra sus diatribas, sus falsas envueltas, mascaradas con una farsa caricaturesca, y es ahí cuando debeinstruírseles por el improperio cometido, y categorizarla persecución rápidamente, porque están llenos de soberbia y alevosía, y suelen huir como cobardes bajoel galope de la caballería farisea.
¡Arrepentíos!, dijo el señor y serán salvados, y despójense de todo lo que no es suyo. No quieran enriquecerse con los esfuerzos de los demás, no hagáis tesoro en la tierra, sino en el cielo, llenándose de riqueza espiritual, la que ofrece el espíritu santo. La riqueza material no es la salvación. Recordad la sentencia que dice ¨…más fácil pasa un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de los cielos.¨
y a todos nosotros. Y por qué los dirigentes de la sociedad también nos han abandonado. Nos han dejado empantanado en la miseria; nos han dejado a la suerte de ¨…sálvese quien pueda¨; nos han dejado a la intemperie. Todos nos los han quitado: el servicio eléctrico apenas sirve, encarecen los artículos de primera necesidad; la salud, la educación, escasean por su fuero. Nos han dejado a la buena de Dios, y también a en este país, que no merece el nombre de país, como dijera el poeta. No, no se toma en cuenta a la ciudadanía, a pesar de que alguien dice que primero la gente… y después él…
dijo el señor allá, en el calvario del pecado, y nosotros a quién o a quiénes nos encomendamos; quién nos guiará frente a este mundo tan ingrato, lleno de miseria y de codicia; quién velará por nosotros en cada noche amarga, a oscuras y sin un trozo de pan que comer, quién se apiadará de nosotros con tantos pecados que tenemos encima. Quien, quién…
Bueno, ¡que el Señor se apiade de nosotros, los pecadores, los insalubres, los inmisericordes, los inhibidos. Amén!
El autor es Periodista, Publicista, Cronista de Cine, Catedrático -universidades O&M y UTESA–. Escritor -Poeta, Narrador, Dramaturgo, Ensayista-. Se declara Humanista Universal. E-Mail: anthoniofederico9@gmail.com. Face Book: Federico Sánchez. Wasap: 809- 353-7870.



