Por: Pavel De Camps Vargas
Las palabras del Ayatola Ruhollah Jomeini, líder de la Revolución Islámica de Irán, siguen resonando en todo el mundo con una carga política y religiosa que no ha perdido fuerza. Jomeini dejó claro que su objetivo no es solo la creación de un estado islámico en Irán, sino en todo el mundo. Su visión expansionista y radical plantea una amenaza no solo para las potencias mundiales, sino también para naciones más pequeñas, como la República Dominicana. En este contexto, es fundamental subrayar la importancia del apoyo a Israel, un aliado histórico de nuestro país, ya que compartimos no solo la fe, sino también los valores democráticos. Si Israel cae, la República Dominicana podría estar en riesgo.
Las palabras del Ayatola Jomeini:
«Y hasta que ese grito de ‘NO HAY MÁS DIOS QUE ALLAH’ resuene en TODO el mundo, seguirá habiendo lucha.»
Con esta declaración históricas, Jomeini deja claro que la lucha es de carácter global. La República Dominicana, al igual que Israel, comparte los valores de la libertad religiosa y la democracia, ambos en peligro ante una expansión de esta visión radical.
«Establecer el estado Islámico en todo el mundo, pertenece a los grandes objetivos de la revolución Iraní…»
Esta afirmación refuerza el deseo de Jomeini de imponer un estado islámico universal, un proyecto que va en contra de los valores que sustentan tanto a Israel como a la República Dominicana. Este tipo de ideología no solo representa una amenaza para Israel, sino que también puede afectar directamente a naciones como la nuestra, que valoran la democracia y la libertad.
Contexto global y la amenaza para la República Dominicana:
Irán ha demostrado ser hábil en la expansión de su influencia en diferentes partes del mundo, incluyendo América Latina, donde ha establecido vínculos políticos y económicos con países como Venezuela, Bolivia y Nicaragua. A medida que esta influencia crece, la República Dominicana debe estar alerta, ya que cualquier expansión ideológica o geopolítica en la región podría desestabilizar la frágil paz y democracia de la que gozamos.
Sin embargo, más allá del riesgo regional, existe una conexión más profunda entre la República Dominicana e Israel que debe ser reforzada, especialmente en tiempos de tensión global. Israel ha sido, y sigue siendo, un faro de democracia en una región caracterizada por la inestabilidad. Nuestra historia de apoyo mutuo y valores compartidos, tanto en términos de fe como de política, hace que el destino de Israel y la República Dominicana estén entrelazados.



