Por Abril Peña Abreu
Las cosas de mi país…el caso de femenicidio cometido por Leonardo Matos Berrido es harto conocido por todos, hasta por aquellos que aún eramos muy pequeños o ni siquiera habíamos nacido.
Pero para los olvidadizos hagamos un recuento rápido, el «caballero» en cuestión, el 31 de octubre del 1982 asesinó en el parqueo del Hotel Embajador a su esposa Beatriz Gómez, el poder político y económico tal y como era costumbre en la época ( sino recordemos a Adriano Román), hizo que el victimario lograra una condena de homicidio accidental.
Ese mismo poder logró que luego fuese beneficiado de nombramientos a lo largo de una vida llena y plena, cosa que nunca podremos decir de la víctima, hasta tuvo el descaro de encabezar una campaña contra los femenicidios.
A veces hay que guardar las formas y posiblemente esté arrepentido, si eso sirve de algo, pero enterarme que piensan dedicarle el torneo invernal de nuestro deporte estrella es una falta de respeto a todos, a Beatriz Gómez, a cada víctima de feminicidio y a todas y todos aquellos que trabajan día a día para que #niunamas deje de ser un hashtag más y pase a ser una realidad.
La sociedad envía mensajes subliminales y premiar un femenicida más de lo que se ha hecho con el «señor» Matos Berrido manda un pésimo mensaje a hombres y mujeres.
Así no, al menos, ya que no hubo justicia, guarden las formas.



