Por Abril Peña
¿Sabías que un joven dominicano desarrolló una tecnología capaz de predecir brotes de dengue, zika y chikungunya con hasta tres meses de anticipación… y que esa tecnología ya fue usada en Asia y en unos Juegos Olímpicos, pero no en República Dominicana?
Se llama Rainier Mallol, es ingeniero y cofundador de AIME (Artificial Intelligence in Medical Epidemiology).
Su plataforma combina inteligencia artificial, datos epidemiológicos, georreferenciación y análisis predictivo para alertar con tiempo dónde, cuándo y con qué intensidad puede surgir una epidemia.
Sí, desde antes de que lleguen las camillas, el caos y los titulares.
¿Dónde ha funcionado?
En Malasia, ayudando a las autoridades sanitarias a contener el dengue.
En Filipinas y Brasil, anticipando brotes en comunidades vulnerables.
Y en los Juegos Olímpicos de Río 2016, donde su tecnología fue parte del monitoreo preventivo del virus Zika.
Todo eso, sin que aún haya sido integrado por el Ministerio de Salud dominicano, en esta temporada viendo los números de la Malaria y el dengue fuese buena época.
Reconocido fuera, ignorado dentro
Rainier Mallol ha sido incluido en la lista Forbes “30 under 30” en salud, premiado en escenarios internacionales, invitado a foros como One Young World, y aplaudido por la prensa extranjera.
Pero en su propio país, su tecnología sigue fuera del sistema nacional de salud, a pesar de que el dengue provoca muertes todos los años y desborda los hospitales cada temporada de lluvias.
¿Por qué no lo estamos usando?
Porque aquí, como tantas veces, lo que se hace fuera se celebra… y lo que se hace dentro se archiva.
Porque aún no entendemos que prevenir vale más que curar. Y porque seguimos esperando soluciones milagrosas, mientras dejamos pasar las que ya existen, incluso si llevan pasaporte dominicano.
Rainier Mallol es uno de esos dominicanos que están cambiando el mundo. Aunque el suyo todavía no sepa cómo aprovecharlos.



