Lo mucho hasta Dios los ve y algunos gremios no entienden que existe algo que se llama permiso social, antes los gremios gozaban de la empatía y solidaridad de la sociedad, apoyaban sus paros, huelgas y exigencias porque se entendía que las mismas iban a en busca de reales reinvindicaciones y que las luchas que llevaban a cabo no era sólo por sus miembros, si no de la sociedad en sentido general, sin embargo esa mancuerna perfecta entre los sindicalizados se ha perdido, porque los extremismos son malos, los médicos vieron como su llamado a la impunidad, recibía el rechazo absoluto de una sociedad que se siente abusada, abandonada y desprotegida por los miembros de su miembros, ahora le toca el turno a los maestros,.
Los profesores son de los profesionales mejores pagados del país, su mayoría mecánica les permite presionar a cualquier gobierno incluso en las raras ocasiones en que la presidencia de este coincide con la del partido gobernante, pero hace muchos años que sus protestas son de tipo puramente económica y no terminan d entender que el que exige mejor remuneración debe de mostrar cierto nivel de resultados y todos sabemos cuáles son los resultados en materia educativa del país.
Que ellos tienen muchísimos retos que enfrentar para educar niños que vienen con graves deficiencias de sus hogares, pero no menos cierto es que hay obvias deficiencias en muchos maestros, sus propios resultados en las pruebas diagnósticos son por decir lo menos mediocres.
Pedir mas sin mostrar cambios así sea mínimo es un absurdo y el rechazo total de la sociedad le dicen que el apoyo de antaño es inexistente y tienen que recordar que cada paro significa menos clases y que el derecho a la educación de los niños está por encima del suyo a la protesta, de seguir por ese camino el precio a pagar tal vez sea en los tribunales y ya hay jurisprudencia al respecto.



