Opinión

El caso de Arsenio Quevedo

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Con el caso de Arsenio Quevedo y de Ericsson de los Santos, alias Ney, los jueces se casaron con la gloria, a sabiendas que van a ser juzgadas y acusadas por una opinión pública que ha sido instrumental izada para presionar por un populoso judicial que hace la vida más cómoda a fiscales.
La Juez a Miriam Germán dijo por el caso Odebretch, que la teoría de la fiscalía no son pruebas, aquellos que tenemos aunque sea un conocimiento básico de leyes sabemos de lo que habla, pero el ciudadano común no, de allí la peligrosidad de llevar a los medios casos aún en tribunales.
Se habló en este caso de localización por antena y se vendió la idea de que te pueden localizar en un punto en específico y que se localizó a Ney en el lugar de los hechos, pero resulta que su oficina está en la misma área. Es imposible que por las celdas de un celular se te pueda ubicar en un sitio en específico todo lo que se consigue en un perímetro.
Las numerosas pruebas que se dijo que se tenía no se presentaron y peor aún parece que no se presentaron y punto. Antes de hacer un juicio a los jueces tomémonos el tiempo de leer el dispositivo emanado del tribunal.
¿Quién resarce a un acusado por el descrédito creado por una fiscalía que juzga en Twitter y redes sociales? ¿Quién resarce a un acusado que se pase uno, dos años o el tiempo que sea preso en espera de juicio, cuando se supone que la privación de la libertad es la excepción a la regla? ¿Cuál fue la necesidad de darle prisión al doctor Julio Gómez, en un caso que ha causado indignación nacional? Sólo por poner un ejemplo de la manera, a veces alegre, en que se apresaron gente que debería estar en su casa, mientras el tal «Lagrimita» con no se cuantos querellas está libre, quien sabe si por el mismo ejercicio deficiente de acusación.
Nuestro sistema legal se supone que es garantista, basado en pruebas no a la íntima convicción de un juez, no sé si son culpables o no, pero usar el paredón público para juzgar y colocarse a la cabeza de los ranking de popularidad es un peligroso precedente.
Antes se decía que los jueces hablan por sentencia y estos hablaron, la fiscalía debería dejar de hacerlo en ruedas de prensa y redes sociales y hablar donde importa… En los tribunales.
Por Abril Peña