Opinión Política

El aura de David Collado en FITUR

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Por Kelvin Ortiz Faña


Hay presencias que no necesitan micrófono para hacerse sentir. Hay liderazgos que no dependen del protocolo ni del cargo, sino de una combinación poco común de credibilidad, resultados y visión. En FITUR 2026, uno de los escenarios turísticos más exigentes del mundo, esa presencia tuvo nombre propio: David Collado.

No se trata de elogios fáciles ni de cortesías institucionales. Lo que se vivió en Madrid fue algo más profundo: un fenómeno de liderazgo que trasciende el stand, las cifras y las ruedas de prensa. Collado no solo encabezó una delegación; proyectó una imagen de país confiable, organizado y estratégicamente alineado con el capital internacional.

Su “aura” —si se me permite el término— no es mística ni casual. Es la consecuencia directa de una gestión que ha sabido unir tres factores claves: continuidad, coherencia y credibilidad. En un mundo turístico donde abundan los discursos grandilocuentes, la República Dominicana llegó a FITUR con algo mucho más valioso: resultados medibles.

Más de US$13,370 millones en negociaciones, 1,500 reuniones de negocios, alianzas aéreas estratégicas y un respaldo sin precedentes de la banca dominicana no son simples estadísticas. Son señales claras de que el país ha construido una narrativa sólida ante los inversionistas: estabilidad, reglas claras y liderazgo político-técnico.

Pero quizás el mayor mérito de Collado no esté en los números, sino en el clima de confianza que ha logrado generar. En FITUR se percibía algo inusual: ejecutivos financieros, desarrolladores hoteleros y operadores turísticos hablaban de la República Dominicana no como una promesa, sino como una apuesta segura. Y esa percepción no nace de la nada. Nace de una gestión que ha sabido dialogar con el sector privado, articular con la banca y mantener una visión de largo plazo.

Resulta particularmente revelador el protagonismo de la banca dominicana en esta edición. Que Banco Popular, Banreservas y Banco BHD lideraran negociaciones multimillonarias no es solo un respaldo financiero; es un mensaje político-económico contundente: el sistema financiero cree en la estrategia turística del país y en el liderazgo que la encabeza.

En un contexto internacional marcado por la incertidumbre, las tensiones geopolíticas y la competencia feroz entre destinos, lograr que la República Dominicana destaque no es tarea menor. Aquí no bastan playas ni sonrisas. Aquí se requiere diplomacia económica, capacidad técnica y una narrativa país coherente. Collado entendió eso desde el primer día.

Su estilo, además, combina algo poco frecuente en la política dominicana: cercanía sin populismo, firmeza sin arrogancia y protagonismo sin estridencias. En FITUR no buscó eclipsar a nadie, pero terminó siendo uno de los actores más observados. Porque cuando un ministro logra que bancos, aerolíneas y cadenas hoteleras hablen el mismo idioma, el liderazgo se vuelve evidente sin necesidad de proclamarse.

El aura de David Collado en FITUR no es personalista; es institucional. Representa una forma distinta de hacer política turística: con planificación, con datos, con alianzas reales. Y eso, en un país donde el turismo es motor económico, tiene un valor estratégico incalculable.

FITUR 2026 pasará a la historia por sus cifras récord. Pero también quedará como el escenario donde se confirmó algo más importante: que la República Dominicana no solo compite, sino que marca pauta. Y que detrás de esa proyección internacional hay un liderazgo que supo convertir visión en inversión y presencia en confianza.

Porque al final, en el turismo global como en la política, la verdadera aura no se construye con discursos, sino con resultados.

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