Durante el fin de semana se ha estado hablando de que Estados Unidos ya no otorgará la nacionalidad por nacimiento, tras una sentencia dictada por un tribunal. Y mucha gente está celebrando… o llorando, según sea el caso. Pero, ¿es esto del todo cierto? La respuesta corta es no. La larga, merece una explicación más detallada.
Aunque algunos titulares lo han presentado como una victoria contundente de Trump, la Corte Suprema de EE. UU. no declaró inconstitucional la ciudadanía por nacimiento. Lo que sí hizo fue emitir un fallo técnico que limita la capacidad de los tribunales inferiores para bloquear órdenes ejecutivas a nivel nacional, lo que deja abierta la puerta para que se implemente —de forma parcial— la orden ejecutiva del expresidente, y hoy precandidato, Donald Trump.
A partir del 27 de julio de 2025, dicha orden podría aplicarse en al menos 27 estados, específicamente en aquellos donde los tribunales no han emitido medidas cautelares. Esto implicaría que agencias federales como USCIS y el Departamento de Seguridad Nacional podrían empezar a denegar la ciudadanía automática a niños nacidos en suelo estadounidense si sus padres son indocumentados o se encuentran en el país con visas temporales.
¿Cuál es el debate?
Desde 1868, EE. UU. aplica el principio del jus soli —ciudadanía por nacimiento en el territorio— gracias a la Enmienda 14 de su Constitución. Esta fue creada después de la Guerra Civil para garantizar la ciudadanía a los hijos de esclavos liberados. El texto establece:
“Toda persona nacida o naturalizada en los Estados Unidos, y sujeta a su jurisdicción, es ciudadana…”
Y aquí comienza el debate. La frase “sujeta a su jurisdicción” ha sido interpretada históricamente como la inclusión de toda persona bajo las leyes estadounidenses. Es decir, ciudadanos, residentes legales e incluso inmigrantes indocumentados. Pero sectores conservadores —entre ellos Trump— sostienen que esta cláusula no debe aplicarse a hijos de personas que ingresaron ilegalmente o que, aún con visa, mintieron sobre el motivo de su entrada (como el caso del birth tourism, mujeres que viajan solo para dar a luz en EE. UU.).
¿Qué significa estar “sujeto a la jurisdicción”?
En términos legales, estar sujeto a la jurisdicción de un país implica obedecer sus leyes y poder ser juzgado por sus tribunales. Bajo esta lógica, incluso los indocumentados estarían cubiertos por la Enmienda 14.
Sin embargo, Trump argumenta que quienes ingresan fraudulentamente no cumplen con ese criterio. Ejemplo claro de excepción: los hijos de diplomáticos extranjeros, que sí están exentos porque sus padres gozan de inmunidad.
¿Qué tendría que hacer Trump para aplicar su orden?
Aunque esta sentencia no cambia la Constitución, facilita la implementación parcial de su política. Estos serían los pasos clave:
Establecer una política administrativa clara
Emitir órdenes ejecutivas que definan cuándo un niño nacido en EE. UU. no califica para la ciudadanía si sus padres no tienen estatus migratorio legal ni vínculos permanentes con el país.
Modificar directrices del Departamento de Estado y USCIS
Para evitar la emisión automática de pasaportes a niños nacidos en estas condiciones.
Aplicar filtros más estrictos en consulados y aeropuertos
Con especial atención a mujeres embarazadas que solicitan visas de turismo.
Aplicar la medida solo en estados sin bloqueos judiciales
Esto implicaría una implementación desigual en el territorio, lo que a su vez generará conflictos legales inmediatos.
Esperar el fallo definitivo
La Corte Suprema revisará la constitucionalidad del fondo del caso en octubre de 2025, y ahí se decidirá si la interpretación de Trump sobre la Enmienda 14 tiene o no base legal.
¿Y si lo logra?
De lograrse una reinterpretación constitucional, las consecuencias serían profundas:
El nacimiento en EE. UU. ya no garantizaría ciudadanía automática si los padres no tienen estatus legal.
Se podrían invalidar miles de solicitudes de pasaporte y certificados de nacimiento.
Aumentarían las deportaciones y la apatridia de niños nacidos en territorio estadounidense.
El país abandonaría el principio del jus soli que ha sido su política migratoria durante más de 150 años.
Trump no ha eliminado la ciudadanía por nacimiento, pero ahora tiene el marco legal para empezar a limitarla en parte del país.
La Corte Suprema no resolvió el fondo del asunto, pero sí le dio luz verde para avanzar.
La gran batalla —la que sí puede cambiar la historia— será en octubre de este año.
Y si la gana, no solo cambiará la política migratoria de Estados Unidos.
Cambiará también el destino de millones de personas… y el concepto mismo de “nacer en suelo libre”.



