El discurso de Trump contrastó con el que dio dos horas antes su rival demócrata, quien compareció brevemente junto a su esposa, Jill, para pedir a sus seguidores que «mantengan la fe» y esperen con paciencia los resultados.
«Como he dicho muchas veces, no es mi responsabilidad o la de Donald Trump declarar quién ganó estas elecciones, eso lo deciden los estadounidenses, pero soy optimista sobre el resultado», aseguró Biden desde Wilmington (Delaware), donde reside.
El Partido Demócrata confía en que, cuando acabe el recuento, Biden tenga en torno a 290 votos electorales, veinte más de los necesarios para proclamarse presidente de los Estados Unidos.
No obstante, la sensación que quedó en el Chase Center de Wilmington, que llevaba todo el día preparándose para acoger en un aparcamiento la posible fiesta de celebración de la victoria, tuvo un regusto amargo.
Tras menos de diez minutos de discurso de Biden, todo el mundo se marchó a casa después de esperar durante horas en sus vehículos y manteniendo la distancia social.
NINGUNO LLEGA A 270
A falta de que se conozcan resultados o proyecciones de los medios de comunicación en Pensilvania, Michigan, Wisconsin, Georgia, Arizona y Alaska, Biden suma al menos 236 compromisarios en el Colegio Electoral, frente a los 213 que ha acumulado Trump, en su objetivo común de llegar a los 270 que dan la victoria.
Según las proyecciones mediáticas, Biden será el primer demócrata en ganar Arizona en unas elecciones a la Casa Blanca desde 1996, mientras que Trump dejó claro su dominio en el estado clave y rico en delegados de Florida, impulsado en parte por el voto de muchos estadounidenses de origen cubano y venezolano.
Como hace cuatro años, la ruta hacia la Casa Blanca de cualquiera de ellos pasará necesariamente por los estados clave de Pensilvania, Michigan en Wisconsin, que en 2016 impulsaron a Trump al poder por un estrecho margen de apenas 70.000 votos en total. EFE