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Día Mundial del Aguacate: ¿potencia exportadora o oportunidad desperdiciada?

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Por Abril Peña

Cada 31 de julio el mundo celebra el Día Mundial del Aguacate, ese fruto verde que ha pasado de ser un alimento tradicional en América Latina a convertirse en fenómeno global. Lo consumen veganos, influencers, chefs con estrellas Michelin y hasta economistas que lo miden como símbolo de poder adquisitivo. Pero mientras las redes sociales lo alaban, la pregunta en República Dominicana es otra: ¿cómo estamos tratando al aguacate, uno de nuestros productos estrella?

La respuesta es una mezcla de orgullo y frustración.

República Dominicana es uno de los principales exportadores de aguacate del mundo, rivalizando con gigantes como México y Perú. Tenemos más de 30 mil hectáreas sembradas, una biodiversidad ideal y variedades como el aguacate Hass y el Semil-34 que gozan de gran aceptación internacional. En 2023, el país exportó más de 100 millones de dólares en aguacate, siendo Europa nuestro principal mercado. Pero detrás de esas cifras hay una cadena que aún no alcanza todo su potencial.

Uno de los principales problemas es la informalidad y fragmentación del sector. Muchos productores trabajan sin acceso a financiamiento ni asistencia técnica, y las asociaciones productivas aún son débiles. A esto se suma la falta de industrialización: mientras otros países exportan aceite, harina, cosméticos y productos derivados, aquí seguimos vendiendo el aguacate en bruto. Es como tener oro en la mano y venderlo por libra.

Además, la falta de planificación amenaza la sostenibilidad del cultivo. El auge de siembras desordenadas, incluso en zonas protegidas, pone en riesgo no solo los ecosistemas sino también la reputación internacional del producto. Ya hemos tenido advertencias por parte de compradores europeos sobre trazabilidad, estándares fitosanitarios y uso de agroquímicos.

Y como si fuera poco, el consumo local también está en riesgo. En plena temporada, el precio del aguacate ha superado los RD$100 en mercados populares. Una paradoja: producimos aguacate para el mundo, pero no siempre lo tenemos al alcance del bolsillo dominicano.

El aguacate es más que un fruto de moda. Puede ser un motor de desarrollo rural, una oportunidad de exportación con valor agregado y un símbolo de marca país. Pero para eso, hace falta voluntad política, inversión en agroindustria, más acompañamiento técnico y una visión que vaya más allá de lo inmediato.

Este Día Mundial del Aguacate es más que una efeméride. Es una invitación a preguntarnos si estamos dejando madurar el futuro… para que lo cosechen otros.