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Día Internacional de la Cerveza: un brindis con historia y sabor dominicano

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Por Abril Peña

La cerveza no es solo una bebida. Es parte de la historia de la humanidad. Cada primer viernes de agosto, el mundo celebra el Día Internacional de la Cerveza, una ocasión que comenzó como un evento local en California en 2007, pero que rápidamente se extendió a más de 80 países. ¿La idea? Reunirse con amigos, rendir tributo a los maestros cerveceros y, claro, brindar.

Pero la historia de la cerveza es mucho más antigua.

Se estima que esta bebida se inventó hace más de 7,000 años, posiblemente en la antigua Mesopotamia, cuando los primeros agricultores descubrieron accidentalmente que el grano fermentado producía un líquido espumoso y embriagante. Los sumerios incluso tenían una diosa de la cerveza, Ninkasi, y los egipcios la usaban como parte del salario de los obreros que construían las pirámides.

Desde entonces, la cerveza ha acompañado a la humanidad en guerras, fiestas, rituales religiosos, cosechas y revoluciones. Fue parte del comercio medieval, del desarrollo urbano en Europa y de la expansión colonial. Incluso fue más segura que el agua en tiempos de plagas, por su proceso de cocción y fermentación.

Hoy, la cerveza es una de las bebidas alcohólicas más consumidas del planeta y un verdadero símbolo de identidad cultural. Desde las IPAs artesanales hasta las tradicionales lagers europeas, cada país ha desarrollado su propia versión.

¿Y en República Dominicana?

Aquí, la cerveza es mucho más que un trago frío. Es sinónimo de “jangueo”, de colmado, de playa, de concierto, de política, de pueblo. Es parte del paisaje sonoro cuando suena el “¡plop!” de la botella abriéndose y del vocabulario emocional cuando alguien dice “me voy a dar una fría”.

La historia cervecera dominicana comienza formalmente en 1935, cuando se funda la Cervecería Nacional Dominicana (CND). Pero fue en 1939 cuando nace la estrella del país: Presidente, una lager rubia que se convirtió en un ícono nacional, incluso antes de tener el sabor ligero que hoy conocemos (inicialmente era una cerveza tipo pilsner más pesada).

A lo largo de las décadas, la marca se consolidó como un símbolo de dominicanidad, patrocinando desde festivales hasta selecciones nacionales. Luego vinieron otras: Bohemia, The One, Quisqueya, Soberana, y en los últimos años, cervezas artesanales como Cibao Brewing, K-Rla, Fú y Canillita, que han empezado a diversificar el paladar cervecero local.

Sin embargo, el sector también enfrenta desafíos: concentración del mercado, competencia extranjera, costos de importación de insumos y una fiscalidad que muchas veces castiga más a los pequeños productores que a los grandes conglomerados.

Hoy, mientras el mundo celebra el Día Internacional de la Cerveza, los dominicanos tienen razones para brindar: por la historia, por la cultura, por la identidad… y porque en medio del calor, pocas cosas unen tanto como una cerveza bien fría compartida en buena compañía.