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De la burla a la realidad, la frase del mes: el Pica Pollo hace más daño que la Cocaína

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Por Abril Peña

José La Luz tiene varios días siendo tendencia por una expresión que podría pasar hasta por Cantinflezca si se toma de manera literal: “El Pica Pollo hace más daño que la Cocaína” y más allá de los memes generados,  lo cierto es que la alimentación es un tema de políticas públicas !muy serio! que afecta algo  más que el Bolsillo de quien compra, afecta la salud de todos y el presupuesto de salud del Estado que es quien termina con la carga, producto de años de mala alimentación y sedentarismo, pero porque hace más daño? Porque el que consume Cocaína sabe que es veneno y lo hace bajo su cuenta y riesgo, no necesariamente consuman a diario, aunque se engañen a sí mismo creyendo que puede controlarlo, no es de fácil acceso al ser ilegal, hay un costo moral y sobre todo es cara, pero el consumo sin embargo de Pica Pollo no es visto por nadie como algo que pueda comprometer su salud, lo que lo hace igual de peligroso sobre todo porque ya es el plato de cada día por su practicidad.

El Pica Pollo es ridículamente barato de un servicio de posiblemente $ 300.00 pueden comer incluso varías personas, cosa que lo ha hecho sumamente popular ante la carestía de la vida, pero más allá de los aspectos de manipulación de los alimentos, lo cierto es que el uso de aceites hidrogenados, sazones comerciales y harina súper procesada lo hacen dañino y si además se consume de manera habitual es casi veneno y se habla del Pica Pollo, para poner un ejemplo,  pero lo cierto es que la premisa es aplicable a mucho de nuestros consumos habituales: las hamburguesas, pizzas, chimis, empanadas e incluso nuestra bandera tradicional hecha con aceites en cantidades industriales, arroz con químico para que crezca, los volteos de espagueti con fritura de desayuno y ni hablar de sazones y el popular ajinomoto, no dejemos de lado los Corn flakes, jugos de cajita, galleticas, maltas, embutidos que de proteína tienen poco, el muy barato refresco, picaderas de fundita llenos de químicos, junto a los cuchumil nombres de los distintos azúcares y el adictivo sirup de maíz que tiene casi todo lo mencionado anteriormente y NADIE dice nada y cuando se hace son la burla, tildados de conspiranoicos, alarmistas y despedidos con el consabido que se puede comer de todo pero en “balance” .

Pero más allá de la cháchara y los memes lo cierto es que todos los gobiernos hasta la fecha han sido irresponsables en enseñar a la población una política alimentaria y de salud adaptada a nuestras necesidades y sobre todo a nuestro bolsillo y el resultado es un número cada vez mayor de obesos, diabéticos, cardiopatas etc., cuya calidad de vida y bolsillos se ven cada vez más comprometidos ante la ineficiencia de un Estado que reacciona (a veces) pero no prevee. Cifras del Ministerio de Salud Pública indican que el 70.1 % de la población tiene sobrepeso y estas cifras son un estudio pequeño (7 mil y pico de personas) de 100 jornadas realizadas por el Estado en el 2021, también se encontró que el 36.1 % sufre de hipertensión, el 14.2 % de diabetes y súmele un 9.9 de prediabeticos según el INDEN y 11.4 % de colesterol elevado y saben que es lo peor? que estos números posiblemente sean más, puesto que la mayoría no va al médico hasta que el daño es visible,  lo que significa que deben haber muchos más sin un diagnóstico, enfermos caminando por ahí.

Mientras en otros países se está prohibiendo este tipo de consumo en escuelas y sus entornos, obligando a las empresas a colocar visible en los empaques las grasas, carbohidratos, azúcares agregados etc, así como a mejorar la calidad de su contenido bajando al mínimo el uso de químicos en su composición, colocan impuestos a los productos más cargados de azúcar, se limita la publicidad a horarios donde sean de menos acceso para niños y jóvenes e incluso el lugar en el que se colocan en los supermercados y forman campañas de salud pública que inviten a todos a llevar una vida activa y sana, en República Dominicana las iniciativas desde el Ministerio de Salud Pública son tímidas, en el Congreso las pocas iniciativas puntuales han perimido en distintas ocasiones, por lo que el problema sigue en constante crecimiento con el ingrediente agregado que en el resto del continente los estudios indican que la obesidad y todo lo que ella conlleva ha crecido, pero no tanto como creció aquí, por mucho que hagan rutas de la salud que por cierto la mayoría de quienes participaron fue porque tenían alguna condición, ese esfuerzo del Ministerio de Salud no indica que la salud alimentaria sea una prioridad de este gobierno y repito nunca lo ha sido de ningún otro, llámese como se llame y elija el color que usted quiera, tampoco lo es del Congreso puesto que los dos o tres diputados que han tomado la valiente decisión de enfrentar una industria multimillonaria, no han recibido el apoyo de sus compañeros ni la recibirán (él problema hay que admitirlo es mundial y ese lobby funciona como una máquina bien aceitada) y ni hablar de la comunidad médica donde el atraso de médicos y nutricionistas es notorio que insisten en una visión tradicional de la nutrición, sabiendo los intereses económicos que hay detrás de la poderosa industria alimentaria y cuando la tendencia mundial es a la reducción de azúcares y carbohidratos complejos, pero aquí vas con diabetes a un centro y te colocan pan, galletas, jugos de cartón etc., en la dieta proforma que casi siempre te dan, incluso cuando estas interno.

En resumen aunque se rían de La Luz, el problema existe, es grave y exige atención y si el Estado no hace lo que tiene que hacer y los políticos de todas las bancadas están en temas más populares, usted, investigue, sea acucioso y vele por su salud porque nadie más lo va a hacer.