Editorial

“Cuidado, compay gallo”: el empresariado quiere el santo… y la limosna

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@abrilpenaabreu

Primero fue la queja por la supuesta judicialización excesiva de los casos laborales. Pero como quien tira la piedra y esconde la mano, días después el sector empresarial mostró sus verdaderas cartas: no era el Código ni la lentitud de los tribunales lo que más les preocupaba… era la cesantía.

Sí, ese derecho ganado por los trabajadores dominicanos que durante décadas ha sido su único colchón ante despidos arbitrarios o crisis empresariales. Ahora quieren meterlo por la puerta de atrás, como quien intenta meter una curva a ver si pega.

Pero cuidado, compay gallo. Esa advertencia va, sobre todo, para nuestro Congreso. Uno que tantas veces se ha doblado ante los lobbies de los poderosos, olvidando que los derechos laborales no son negociables, mucho menos reversibles.

No se puede premiar al empresariado en un país donde la mayoría paga salarios muy por debajo de lo justo, donde incumplen con la indexación salarial establecida por ley, y donde han hecho del “beneficio propio” su bandera permanente.

Eliminar o recortar la cesantía no es modernización. Es retroceso. Es despojar al trabajador de su última línea de defensa en un país donde el costo de la vida sube, pero los sueldos se estancan.

La reforma laboral debe equilibrar las cargas, no inclinar la balanza aún más a favor de quienes siempre han ganado.