Opinión

Crisis de Haití, antagonismo cultural y relaciones comerciales dominico-haitianas

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Por Juan Molina

 

 

 

Luego del asesinato del empresario y político Jovenel Moïse, el cual al momento del siniestro fungía como presidente de la República de Haití desde el 7 de febrero del año 2017 hasta el 7 de julio del año 2021. Esta nación vecina ha venido atravesando un estado de caos social o como denominó conceptualmente uno de los padres de la historia en la antigua Grecia llamado Polibio el cual la definió como «Oclocracia», que es una forma de gobierno caracterizado por la violencia, la desorganización, la ausencia de un proceso legal, y la prevalencia de la demagogia sobre la razón.

 

Por consiguiente, es por esta circunstancia que la República Dominicana ha tratado de crear los mecanismos atinentes, a buscar, salvaguardar la seguridad fronteriza y crear mesas de diálogos con los diferentes sectores de la sociedad civil y también de la comunidad internacional. Ante una inminente amenaza a la seguridad e integridad nacional de parte de las bandas armadas que tienen el control del vecino país. Cabe destacar, que si nos remontamos a la historia de la independencia de nuestro país, la República Dominicana, a diferencia de otros países de la región, se liberó de un país vecino y no de la corona española, inglesa, portuguesa o francesa. Como en la cual de esta última potencia europea anteriormente mencionada, tuvo que liberarse Haití por medio de la revolución haitiana.

 

Como es evidente, es por este desenlace histórico entre Haití y República Dominicana, que la crisis social haitiana ha preocupado de manera alarmante a la soberanía nacional, y se han inflamado los sentimientos patrióticos de todos los/as ciudadanos/as dominicanos/as. En favor preservar la independencia nacional en una hipotética invasión haitiana de parte de las bandas armadas y de los que actualmente residen en el territorio dominicano tanto de manera regular como irregular, lo que a su vez ha exacerbado el odio racial y ha acrecentado el antagonismo histórico entre dominicanos y haitianos.

 

Sin embargo, a pesar de las diferencias culturales entre ambas naciones como en el prefijo de la Lengua Española se denominarían «Cuasi-hermanas», no podemos dejar de lado que la globalización y la civilización de las relaciones de comercio internacional, hacen de compleja implementación una política aislacionista o casi autárquica para con el estado limítrofe de Haití. Desde luego, si hacemos un análisis minucioso de las relaciones comerciales dominico-haitianas, nos apercibiremos de lo significativo que es para la economía de ambas naciones, sobre todo para la de República Dominicana dichas negociaciones con el vecino país.

 

Obviamente, si nos situamos en el campo de las exportaciones según el Banco Central en el año 2024, las ventas locales al vecino país alcanzaron los US$895.6 millones, representando un 6.9% del total de las exportaciones dominicanas, por otra parte, en 2025, se proyecta que las exportaciones de República Dominicana a Haití alcancen un valor cercano a los US$1,000 millones. Este valor refleja un crecimiento del 11.6% en comparación con 2024. En los primeros cuatro meses de 2025, las exportaciones a Haití crecieron un 58.22%% con respecto al mismo período del año anterior, alcanzando US$246.30 millones y alcanzando un crecimiento absoluto de US$90.63 millones, siendo Haití el tercer país de destino donde la República Dominicana envía más exportaciones. En el ámbito de las remesas, en el año pasado entraron más de US$182 millones por concepto remesas de Haití, equivalente al 1.7% del total de las remesas, y en el año en curso han entrado más de US$47 millones de remesas, representando el 1.2% del total de las remesas de la República Dominicana.

 

Desde luego, nos damos cuenta de que las relaciones de comercio binacional entre RD-Haití juegan un rol trascendental en la macroeconomía dominicana, sin pensar en la mano de obra haitiana del sector construcción y agropecuario, las cuales constituyen la mayoría de ambos sectores. Además, tratando de obviar la macroempresa binacional Compagnie developpment Industriel, CODEVI cuyo complejo se ubica entre las comunidades fronteriza Juana Méndez, del lado haitiano, y Dajabón, en el territorio dominicano, la empresa se dedica principalmente a la confección textil y ha generado alrededor de 20,000 empleos, en su mayoría en Haití, según algunos informes. La cadena de suministro de CODEVI crea empleos tanto en Haití como en la República Dominicana, con un impacto económico en más de 120,000 personas.

 

En definitiva, ambas naciones se necesitan recíprocamente por múltiples razones como las antes expuestas, pero cada estado en su respectivo lugar, respetándose la soberanía, identidad e integridad territorial entre el uno y el otro. Por otro sentido, respetando las leyes migratorias internas regularizando los obreros indocumentados con visa de trabajo y ajustando las legislaciones laborales y de la seguridad social a un contexto más afín a la realidad actual. En lo que respecta a la cantidad de mano de obra extranjera o el famoso 80/20, en el sector construcción y agropecuario, y, por otra parte, el pago de la seguridad social de parte de los empleadores.