Ver a empleados públicos tener que esperar años mientras de manera burlona e irresponsables atrasan e incidentan los procesos judiciales a que han orillado a muchos para recibir los dineros adeudados, verlos luego a esas instituciones desacatar sentencias, ver gente desnudándose en la calle o llorando arrodillados por recibir el pago por los servicios prestados es algo que lacera el alma de aquellos que aún sienten empatía por otro ser humano y a quienes el poder no los ha hartado de tal manera, que si no es por los valores que debieran de tener, al menos tienen la inteligencia política de saber que todo se acaba y tienen la prudencia de tratar a los demás como quisieran que ellos y los suyos fuesen tratados.
Ayer se viralizó un vídeo de una persona que trabajó para el fracasado censo, que lloraba de rodilla desesperada porque no ha recibido el pago, ella es una de muchos, puesto que continuamente se reciben denuncias de empleados de ese proceso, que los tienen rodando como si fuesen pelotas, hasta que un día alguno se canse de llorar y tengamos una desgracia que lamentar, porque con el sudor ajeno no se juega y lo mucho Dios lo ve.
Los servidores públicos son empleados con derechos garantizados por la ley, si fuesen del sector privado hoy todos estuviesen acabando con la empresa que se atreva a hacer algo semejante, pero por alguna razón la gente está tan fanática y politizada que si son empleados públicos los ven como carne de cañon, prescindibles y pisoteables y se les olvida que sin ellos el país no existiera, ni funcionara, sobre sus hombros se apoya el andamiaje de la maquinaria estatal.
Vergüenza debiera de darle a la incumbente de esa institución, porque ese video habla más de ella que cualquier acción que haya realizado o vaya a realizar en el futuro y el Presidente Luis Abinader debiera de repensar si vale la pena mantener en su Staff a gente que por muchos intereses que representen o por mucho que le hayan ayudado a llegar, solo están haciéndole daño a su gobierno.
elpregonerord@gmail.com



