El Pregonero, Santo Domingo.- Hoy, el líder del PRD y de República Dominicana, el doctor José Francisco Peña Gómez, de estar vivo, estuviera celebrando su cumpleaños 81, a pesar de su ausencia físicamente, el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y el Partido Revolucionario Moderno (PRD) realizaron distintos acto en su conmemoración y en las redes sociales, generaciones de ayer y de hoy, han expresado su admiración.
José Francisco Peña Gómez, para mucho, el más grande líder de masa desde la fundación de la República Dominica, que a pesar de no llegar a ser presidente, el país y el mundo lo recuerda como el máximo líder de todos los tiempos, como el padre de la democracia moderna, pero; ¿cómo era Peña Gómez como padre?
Abril del Pilar Peña, hija del extinto líder José Francisco Peña Gómez, en un artículo publicado en el periódico El Pregonero reflexiona algunas anécdotas de su padre.
Las reflexiones de Abril:
- Papi era un hombre dulce y apoyador y la parte cuando tenía que llamarme a la atención solo decía: “Mijita ni hagas esto y luego me daba 100 pesos”. Recordemos que un refresco costaba medio peso y me decía en secreto; “compras dulces y no se lo digas a tu mamá que me mata”.
- Una vez cogí una merienda fiada en la cafetería, mami me puso de castigo, él me dijo a escondidas que cogiera lo que quisiera que su papá responde. Yo realmente era buena estudiante, pero era parte de la complicidad que compartimos.
- Una ocasión, me cogió con robarle libros de sus biblioteca, era tan amplia que habían libros adecuados para mí, pero él era como un niño con sus libros, creo que Milagros Ortiz Bosch dijo una vez que tenía que llevarse una maleta extra para los libro de papi, pero el punto es que para que dejara sus libros en paz me llevó a la Librería Cuesta, cogí tres cajas de libros y cuando llegué a la casa se puso las manos en la cabeza, pero luego mami me contó el orgullo que sintió cuando en vez de quebrarlo con juguetes, lo hice con libros.
- Era muy apoyador y lo sabía, así que siempre le pedía a él, pero la primera vez que quise salir estando con él, no me atreví, así que hablé con Peggy, ella arregló todo y el hijo de un compañero fue mi niñero esa noche. Cuando llegó papi, bajó a mirarlos con los ojos como dos huevos tibios y dijo que tenía que estar ahí a las 10 de la noche, pero como buenos adolescentes, nos fuimos de parranda, con el vehículo en de él que andábamos. No tenía vidrios, cayó un aguacero y llegamos como a las 12 de la noche, todos aterrorizados, no sé qué pensábamos. Que él iba a hacer. Estaba sentado en la sala leyendo un libro, abrió la puerta, no dijo nada, me acosté y jamás volví a pedir un permiso estando con él.
- -Papi era un hombre sumamente vanidoso, vivía preguntando si se le veía la calva todos los días preguntaba lo mismo y yo pensaba; hermano usted está calvo, pero callaba y decía, sí papi, te están saliendo cabellos nuevos. Había que verlo poniéndose su tinte a escondida y revisando la ropa 500 veces, buscando todos los periquitos del mundo. Él tenía una obsesión con el pelo, una vez me dejó de hablar como 15 días, porque me corté el pelo y decía que su morenota no podía tener el pelo corto, hasta él sol de hoy, odio cortarme hasta las puntas. Caminaba a diario y estaba muy orgulloso de su gran estado físico, el mismo que le permitía hacer las caminatas, le acompañó hombro con hombro a los miles de compañeros que iban con él en cada una de sus marchas, flexionaba el brazo y me decía; tu papá es un toro, un atleta, un luchador, era fanático del boxeo, creo que se quedó con ganas de practicarlo.
- Pero cuando comíamos era el pleito, nunca quería de nada, pero empezaba a pellizcar de mi plato, y yo con este pique, uno guardando el último pedacito y venía él y se lo robaba y había que quedarse callado, porque siempre había alguien. Peleábamos por los helados magnum, le encantaban pero ahí era yo que me lo robaba lo de él. Peleaba porque le encantaban los mangos, pero no les gustaba pelarlos y le dije; vago y para que fue eso.
- A él le encantaba cantar, era un cantante frustrado y en sus mejores días lo hacíamos juntos, porque era un hobby que compartíamos y le fascinaban las rancheradas…
- Una vez le pregunté, porque mandó a la gente a las Iglesias a rezar, le dije que no entendía como teniendo el poder de quedarse, renunció a eso y me dijo que cuando era joven mandó a la gente a las calles, pero que no quería nueva vez ser el responsable de las viudas y viudos y de los huérfanos y de las madres que perderían a sus hijos, que no quería que la historia lo recordara como el hombre que por una apetencia personal mandó al pueblo a la muerte, que si un blanco lo hacía no pasaba nada, pero que si lo hacía él, así es como sería recordado, fue la única vez que me mencionó el tema del color de su piel.
- Aun dentro de la enfermedad todavía había risas, papi dañó como 3 laptop aprendiendo a usarla, en el 1997 todavía el internet no era lo que hoy, pero ya era una gran herramienta, no dejo de pensar que si estuviese vivo ya estuviera ciego de leer tanto. Era hilarante verlo con sus manotas tratando de manejar el cursor y me cortaba los ojos.
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Por Kelvin Ortiz Faña



