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Asambleísta George Alvarez busca evitar que estudiantes universitarios dejen las clases por crisis económicas

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El Pregonero, NUEVA YORK. – El asambleísta George Álvarez (AD78), quien representa el distrito 78, presento un proyecto de ley que plantea la creación de un programa de ayudas de emergencia para estudiantes de las universidades públicas de Nueva York, con el objetivo de reducir el abandono académico provocado por dificultades económicas imprevistas.

La iniciativa, identificada como A10288, permitiría a los campus del sistema ( State University of New York; SUNY) y (City University of New York; CUNY), conceder fondos económicos a estudiantes que enfrenten situaciones urgentes, como problemas para cubrir gastos básicos —alimentación, vivienda o transporte—, así como el cuidado infantil o la adquisición de materiales académicos.

“Demasiados estudiantes en Nueva York están a una emergencia de abandonar sus estudios como ejemplo, una factura inesperada, un problema de vivienda o una crisis familiar no deberían decidir el futuro académico de nadie”, afirmó el asambleísta George Álvarez. “Este proyecto busca ofrecer una red de seguridad real, inmediata y accesible para que puedan continuar su formación sin quedar atrapados en una situación de vulnerabilidad”.

Álvarez subrayó además que la medida pretende reforzar la equidad dentro del sistema universitario público. “Cuando un estudiante tiene que elegir entre pagar el alquiler o seguir en clase, el sistema ya está fallando. Con estas ayudas queremos corregir esa brecha y asegurar que el talento no se pierda por falta de recursos en un momento crítico”, añadió.

El Estado asumiría la mitad del coste de estas ayudas, con un límite de 1.250 dólares por estudiante y 62.500 por campus.

La propuesta parte de una premisa clara: una parte significativa de los abandonos universitarios responde a crisis económicas de corto plazo más que a dificultades académicas. Programas piloto previos, citados en la justificación del proyecto, apuntan a altos niveles de permanencia entre los estudiantes que reciben este tipo de apoyo.

El texto establece que las ayudas no podrán destinarse al pago de matrículas ni tasas y que no computarán como ingresos a efectos de otras becas. Asimismo, exige a las instituciones participantes que dispongan de servicios adicionales de apoyo para estudiantes en situación de vulnerabilidad.

El proyecto incorpora además mecanismos de seguimiento. La Corporación de Servicios de Educación Superior del Estado de Nueva York deberá publicar un informe anual con datos sobre el número de beneficiarios, la cuantía media de las ayudas y su impacto en la continuidad y finalización de los estudios.

De ser aprobado, el programa entraría en vigor el 1 de agosto de 2027 y se aplicaría al curso académico siguiente. El coste estimado para el Estado rondaría los cinco millones de dólares anuales, en función del grado de participación de los campus.

La medida se enmarca en un debate más amplio sobre el papel de las políticas públicas en la retención estudiantil y el acceso equitativo a la educación superior, especialmente en contextos de creciente presión económica sobre los estudiantes.