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Aníbal Herrera denuncia falta de centros especializados para enfermos mentales en RD

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Por Rosa Iris Luciano

El Pregonero, Santo Domingo – El comunicador Aníbal Herrera lamentó profundamente que la República Dominicana continúe careciendo de centros especializados para el tratamiento de personas con enfermedades mentales, especialmente aquellas que representan un peligro para la sociedad y que requieren reclusión, pero bajo condiciones humanitarias y adecuadas.

Herrera se refirió al caso del joven Gian Andrés Pumarol, cuyo proceso judicial se ha visto aplazado mientras se espera la medida de coerción a ser conocida este lunes por el Juzgado de Atención Permanente. Pumarol, según explicó el comunicador, padece el mismo cuadro clínico que Ana Josefina García Cuello, la mujer que recientemente protagonizó un trágico incidente, también atribuido a una condición mental severa.

“Es un hecho condenable, lamentable, pero cometido por personas que no estaban en el dominio de sí mismas”, expresó Herrera. Denunció que, pese a la gravedad de estos casos, el país no cuenta con instalaciones adecuadas donde recluir a estos ciudadanos que, si bien deben ser separados por seguridad, no pueden ser tratados de la misma forma que los reclusos comunes.

“Estas personas no pueden ser condenadas a prisión junto con la población penal habitual porque no existen las condiciones para darles el tratamiento que merecen. Es inhumano”.

Añadió que muchos pacientes con enfermedades mentales terminan recluidos en condiciones precarias, compartiendo celdas con presos regulares y muchas veces conviviendo entre heces fecales, “una realidad cruda, pero necesaria de visibilizar”.

El comunicador subrayó que la tragedia en torno a estos casos no solo ha conmocionado a la población, sino que ha evidenciado “las profundas miserias del sistema” y la urgente necesidad de que el Estado diseñe políticas públicas que contemplen la creación de centros especializados para este tipo de afecciones.

“Esta tragedia ha desnudado las carencias institucionales. No es justo ni humano que sigamos tratando igual a quien actúa desde la conciencia que a quien lo hace desde la enfermedad”.