Por Rosa Iris Luciano
El Pregonero, Santo Domingo –La reconocida psicóloga Ana Simó aseguró que, aunque muchas corrientes invitan a vivir únicamente el presente, la realidad es que nuestra historia personal nos marca profundamente, para bien y para mal.
“Me encantaría que el pasado no existiera, pero nos acompaña”, expresó, destacando cómo las experiencias con nuestros padres moldean nuestras emociones, recuerdos y hasta nuestras relaciones de pareja.
Simó explicó que muchas veces idealizamos el “vive el ahora”, sin reconocer que cargamos aprendizajes, heridas y memorias que influyen en nuestras decisiones. Recordó cómo detalles aparentemente simples como el gusto por la música aprendido de un padre se convierten en parte esencial de nuestra identidad.
“Nuestra historia nos marca”, insistió, señalando que incluso aquello que añoramos o extrañamos forma parte de quienes somos.
Relató el caso de una paciente que constantemente encontraba defectos en su pareja, pese a describirlo como atento, fiel y amoroso. Al profundizar, descubrieron que la raíz del conflicto no estaba en el novio, sino en la herida de abandono provocada por un padre ausente que nunca mostró interés en conocerla. Esa carencia generó en ella un apego ansioso y una sensación de no merecer amor, llevándola a sabotear una relación sana.
“Fíjate cómo ella se boicotea”, explicó Simó, quien tras evaluar su tipo de apego ayudó a la paciente a comprender el origen de su conducta. Sin embargo, también hizo un llamado importante: no juzgar ni condenar automáticamente a los padres ausentes.
“No somos jueces”, puntualizó, invitando a la reflexión, la sanación y la responsabilidad emocional.



