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Ana Simó: «La compañerita no tenía compromiso con usted; fue él quien falló»

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Por Yesica Rodríguez

El Pregonero, Santo Domingo – La reconocida psicóloga Ana Simó abordó el tema de la infidelidad en el entorno laboral y fue contundente al señalar que la responsabilidad recae en la pareja que incumplió el compromiso, no en la tercera persona involucrada.

Simó explicó que confrontar a la compañera de trabajo no soluciona el problema y puede empeorar la situación, por lo que recomendó dirigir la atención hacia quien realmente tenía un compromiso sentimental.

«¿Y qué podemos hacer con la compañerita de trabajo? ¿Le jalamos los moños? No, usted no va a hacer nada, porque la persona que te pegó cuerno fue él, no la compañerita. La compañerita no tenía ningún compromiso con usted».

La psicóloga advirtió que tomar represalias contra la tercera persona puede generar consecuencias inesperadas e incluso fortalecer el vínculo entre ambos.

«Al contrario, eso puede provocar que él siga con ella. Si ella la vota del trabajo, entonces comienza esa mujer: “Por ti me votaron, ahora yo no tengo para pagar la casa”, y ahí se crea un vínculo», explicó.

Ante este tipo de situaciones, Simó sostuvo que quien cometió la infidelidad debe asumir las consecuencias de sus actos y tomar medidas concretas para recuperar la confianza de su pareja.

«Deja que las cosas caigan por su propio peso. Viéndose cada día en el pasillo del café Así como el que tiene que cambiar de trabajo es él. Si el cuerno fue en el trabajo, señores, no lo negocien; tiene que dejar el trabajo».

La terapeuta aseguró que esta es una postura que mantiene en sus consultas y reiteró que la persona infiel debe comprender el daño emocional que ha causado.

«No lo va a dejar dos días, tres días, pero eso yo no lo negocio en la consulta. Ay, pero es que yo no me quiero ir de mi trabajo. Pero fuiste tú el que hiciste que tu pareja, cada vez que tú vayas al trabajo, pierda la paciencia y pierda la paz. Fuiste tú quien la llevó a ese terreno», expresó.

Comparó esta situación con los casos de infidelidad ocurridos dentro de una comunidad religiosa y sostuvo que también en esos escenarios considera necesario cambiar de entorno.

«Pasa igual. Yo tenía una en la iglesia: “Yo no quiero dejar de ir a mi iglesia”. Bueno, mi amor, ahí fue que le pegué el cuerno; tienes que dejarla. Tienes que ir a otra capilla. A esa no puede ser»