Por Rosa Iris Luciano
El Pregonero, Santo Domingo – La comunicadora y empresaria Ana Carolina Castillo ofreció declaraciones en las que aclaró los verdaderos motivos de su salida del programa Fogaraté, desmintiendo versiones que apuntaban a conflictos internos o incomodidad con el equipo.
Según explicó, su decisión se debió estrictamente a razones económicas relacionadas con el impacto del trabajo fijo en sus negocios personales.
«Yo renuncié. Me despidieron formalmente, sí, pero ya yo había tomado la decisión de irme porque no me estaba generando, estoy acostumbrada a las ventas, soy empresaria, y por estar en un trabajo fijo me descuidé de mis negocios”.
Aunque reconoció que su forma de responder acompañada de una sonrisa durante una entrevista en Orlando pudo prestarse a malas interpretaciones, insistió en que su mensaje fue coherente con lo que siempre ha dicho.
“Quizá por la sonrisa se escuchó medio raro, pero realmente es lo mismo que dije cuando me fui”.
Durante la conversación, sus colegas le preguntaron si había ingresado al programa con la expectativa de que su presencia en medios impulsaría sus ventas. A esto respondió afirmativamente, pero admitió que ocurrió lo contrario.
“Entré creyendo que iba a poder trabajar y aumentar mis ventas, pero al final se redujeron porque estaba muy enfocada en el programa”.
Castillo también explicó que, aunque el trabajo tenía un horario fijo, su rol como figura pública exigía disponibilidad constante: “Aquí se trabaja desde que uno se despierta. Hay que estar subiendo enlaces, siguiendo lo que pasa en el grupo, pendiente de todo y eso me desenfocó de mis negocios, que son varios, por eso tomé la decisión”.
Ana Carolina dejó claro que su salida no fue por conflictos con sus compañeros ni por diferencias profesionales, sino por la necesidad de reenfocarse en sus emprendimientos y retomar el ritmo de su actividad empresarial.
Su testimonio pone sobre la mesa una realidad cada vez más común en la industria del entretenimiento: el reto de equilibrar la exposición mediática con los compromisos personales y comerciales, especialmente en figuras que no dependen únicamente de un salario para sostener su estilo de vida.



