Por Pedro Richardaon
A lo largo de esta gestión del presidente Abinader se presentan multiples indicadores que nos permiten visibilizar el proceso de transformación que experimenta la sociedad dominicana.
Uno de ellos es la seguridad. Hoy podemos decir que vivimos en una República Dominicana más segura en donde hemos recobrado la confianza en recorrer nuestras calles y en donde no hay un sólo espacio que sea coto cerrado de la delincuencia que la policía no pueda accesar.
Los indicadores de seguridad evidencian como se redujo la tasa de homicidios a 8.3 por cada 100 mil habitantes y la de feminicidios a 1.16 . A ello se suma la integración de más de 4,000 nuevos agentes y la dignificación de sus condiciones de trabajo, con salarios triplicados respecto a 2019 que han fortalecido la confianza ciudadana.
Se han construido 74 estaciones policiales y 33 más estarán listas antes de terminar este año. Cada una diseñada con espacios dignos y con tecnología de videovigilancia, porque la seguridad es un derecho y debe ejercerse con cercanía y respeto.
Atras han quedado los salarios cebollas de los policías y la vieja expresión popular » con qué fuerza se casa un guardia» y los días en que a las 8 de la noche las calles de nuestras principales ciudades lucian desoladas como señal inequivoca de que los delincuentes eran los dueños y señores mientras los ciudadanos permaneciamos en prisión domiciliaria tan pronto caía el Sol.



