Por Kelvin Ortiz Faña
Hoy, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) proclama oficialmente a Abel Martínez como su candidato presidencial para las elecciones del 2024, en un ambiente de festejo en la cueva de los morados, pese a varios intentos de altos dirigentes de boicotear la elección del alcalde de Santiago, quien ganó en buena lid.
El PLD hace lo correcto, proclamar a Abel Martínez y entregarle todo el poder para la alianzas electorales, como siempre ha sido la tradición en el partido morado. También, la escogencia de su candidato o candidata de boleta presidencial.
El problema de Abel Martínez y el PLD, radica en las alianzas electorales. Hoy, las posibilidades son nulas de llegar a un acuerdo político con una organización política, todos se han marchado hacia la nómina pública para poder sobrevivir en un país presidencialista.
El PLD no tiene una organización política para llegar a un acuerdo, con excepción de su rival, la Fuerza del Pueblo y Leonel Fernández. Una alianza anunciada hace meses y que aún no llega. Abel Martínez tendrá que tomar las riendas de esas negociaciones y lo mejor para su futuro, es no aliarse.
Una opción, sería el PRI tras el PRM rechazarlo, pero dudo que su presidente, Trajano Santana, lo acepte. De hecho, aspira ser candidato a senador en Barahona y esa es una de la plaza más segura del PLD.
El Bloque Progresista
Me llama poderosamente la atención, cómo el PLD, de pasar a tener un Bloque Progresista, con más de 12 organizaciones políticas, hoy no tienen a nadie. El mensaje es claro, no tienen posibilidades algunas de quedar en el segundo lugar, ya que Leonel Fernández estará en cuatro boleta, pero Abel, al parecer, sola en una.
No será una buena experiencia, para alguien que lo intenta por primera vez, en una organización que colapsa cada día más. Esperemos el conteo de votos.
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