El Pregonero, Santo Domingo.- El diputado y próximamente embajador, Tony Raful, criticó el análisis del expresidente Danilo Medina, quien “culpó” a las bases del Partido de la Liberación Dominicana ante la derrota de esa organización en las elecciones pasadas.
Raful afirmó que la táctica de Medina fue impulsar varias candidaturas de aspiraciones presidenciales dentro del PLD, con la finalidad de inducir la movilización de nuevos liderazgos.
“La táctica fue impulsar varias candidaturas de aspiraciones presidenciales dentro del PLD, con la finalidad de inducir la movilización de nuevos liderazgos. La estrategia bien trazada, bajo dispositivo estático, fue disolver las pretensiones plurales y sustituirla en el momento oportuno por un pre candidato previamente seleccionado, no por las bases de la organización, sino por los designios palaciegos, adherido al tejido orgánico del abortado proyecto reeleccionista,” dijo Raful en su análisis ¿Entonces no hay autocrítica?, publicado en el Listin Diario.
Además, dijo que “dirigentes de la categoría política en sucesión real, como Reynaldo Pared, fueron echados a un lado, identificado Gonzalo Castillo, tras bastidores, como la ficha adecuada por su filiación absoluta con los intereses de la cúpula presidencial. Otros como Domínguez Brito, proclive a la aceptación de sectores de clase media, fueron desdeñados olímpicamente”.
Aseguró que la llamada de Mike Pompeo había paralizado la reelección presidencial de manera tajante, y de ahí surgieron los plurales candidatos, “algunos de los cuales gastaron sus ahorros creyendo en la bohonomía de su majestad presidencial”.
“La táctica funcionó precariamente, pero fragmentó la organización, la venganza no se hizo esperar, en todos los niveles se desplomó la fortaleza interna del PLD. En los últimos recorridos electorales el vacío de las figuras principales se percibía. Era gris el entorno. Y algunos, que reaparecieron, hacían muecas cuando intentaba sonreír”.
“La táctica elaborada a la carrera, cuando la reelección se quedó con “el moño hecho”, bosquejó la crónica de una derrota electoral inminente. Al final la táctica zozobró. La táctica se “tragó la estrategia”. El gran táctico sufriría derrotas fundamentales. La imagen de “guía organizador victorioso” fue despedazada por los resultados. Era de esperarse la autocrítica severa. Y advino la prepotencia. La culpa era de los compañeros de las bases que no podían trabajar sino era con dinero, con la “logística”.



