Las ríspidas intervenciones de los ciudadanos en las vistas públicas iniciadas el día de ayer en el Congreso Nacional, no sólo muestran la inconformidad y hasta rabia de la población con las reformas, si no también el descontento y desconfianza de la ciudadanía con los políticos en general y los incluimos a todos porque, la situación sería la misma sin importar quien gobernase.
A pesar de que el gobierno dominicano inició mostrando sus sacrificios con la ley de responsabilidad fiscal, reducción de instituciones, fijación de nómina, reducción de diputados etc., al parecer para la gente no son suficientes y ni hablar de la falta de confianza en que los dineros recaudados se verán real y efectivamente reflejados en mejores servicios a la población y eso, que todos sabemos que la oposición aún no ha hecho su tarea, ni organizando las protestas, cacerolazos y la opinión pública que se organizado de forma bastante orgánica, sino que dicho sea de paso cuando se organicen, si lo hacen, más que protestas deberían presentar propuestas más que protestas, porque estas últimas no pasan de ser mecanismos de presión, pero tomando en cuenta que todos están de acuerdo en la necesidad de la reforma, fuese bueno que dejen de escurrir el bulto y presenten como entienden que se puede salir a camino, sin absurdos que ellos saben muy bien que no se podrían cumplir políticamente hablando .
Durante mucho tiempo se ha hablado de la crisis de credibilidad del sistema de partidos políticos, no es un fenómeno local después de todo, aquí había tardado en llegar, pero al parecer está llegando el cuarto de hora de RD, aunque en justicia aún se está a tiempo, de echarle al agua al vino, ya tomaron la temperatura, ya la gente está demostrando que no está tan desinteresada en los asuntos de gobernanza, ahora toca enderezar la carga y buscar los antipiréticos correctos para el estado febril en el que nos encontramos, sabiendo unos que hay medicinas amargas y los otros que hay resultados posibles y que estos no siempre son los que deseamos, pero si lo más cercanos a ello y sabiendo que sea una cosa o la otra, habrá un costo de imagen para el Ejecutivo y que hay que estar preparados para eso, lo correcto casi nunca cae gracioso.



