Un pelotero de las Águilas sufrió un acto de inequívoco racismo en un juego por parte de Ricky Ravelo, la respuesta de la Lidom no se hizo esperar suspendiendo al locutor y colocándole una multa al niñato, porque solo así se le puede denominar, ¿y cuál fue la respuesta de este? La burla y una muestra de soberbia, clasismo y come de aquello digna de una persona carente de valores y de que el castigo sea recrudecido, tal vez prohibiéndole la entrada por par de años a los estadios, puesto que el que no sabe comportarse no debería darsele el beneficio de compartir con otros seres humanos.
La juventud dominicana está en crisis, y la muestra no son solamente los onguitos, los rochys o las dementes, está visto que en todos lados se cuecen habas, hace unos meses unos hijitos de papi y mami con apellidos sonoros se dieron el lujo de humillar a una humilde empleada de limpieza de un McDonald’s y no contentos grabaron todo y lo subieron como una chanza a las redes, en una muestra tal de falta de criterio, empatía y humanidad que da miedo, luego los carajetes al menos tuvieron el sentido común, (ellos o sus asesores ) de pedir unas disculpas públicas y como todo aquí pasa sin pena ni gloria, todo se quedó así.
Ahora nos llega la nueva versión de estos carajos, unos que han tenido más opciones que todos esos urbanos y wa wa que tanto los gusta culpar por el descalabre social, pero esos al menos tienen excusa, ¿cuál es la de estos? De dónde sacan tanta soberbia, clasismo y racismo, ¿quién se los enseñó?
!Vamos mal!
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