Por Keemberlis Rodríguez
Para dar buenos resultados con la nueva reforma, se debe limpiar la institución policial, todos sabemos que existen muchos policías que hacen un buen trabajo, que en cambio, otros no, pues por ser portadores de un arma de fuego; quieren doblegar a los ciudadanos a ellos, olvidándose de la función que les corresponde.
Preservar la vida, la integridad física y moral de las personas. Proteger y garantizar el libre ejercicio de los derechos y libertades de las personas, en todo el territorio nacional. Mantener la paz interior, el orden público y social y la seguridad pública; entre otros; son “algunas de las funciones de la Policía Nacional dominicana”, pero que no siempre se cumplen.
Desde agosto del 2012 se ha venido hablando de una nueva reforma policial; “esto con el fin de dotar al país de un nuevo cuerpo de policías calificados, eficientes, efectivos, con los recursos y medios suficientes para operar”, Pues aún no se ha logrado nada.
Una institución con más de 1,000 tenientes y coroneles, además de mayores establecidos aproximadamente 10 regiones del Distrito Nacional, es lo que crea un verdadero desorden en el desempeño y finalidad de la institución, pues limita una supervisión eficaz por parte del gobierno a través del Ministerio de Interior y Policía.
Bajo el decreto 211-21, el presidente de la República Dominicana Luis Abinader juramentó una comisión que se encargará de alcanzar una “reforma policial infalible”
Pero ¿Qué harán con la academia en la cuál se reclutan a los miembros de la Policía Nacional? Considero que también se debe hacer una transformación allí, pues los policías, primero pasan por un centro de reclutamiento, en donde se les hacen evaluaciones y pruebas; desde donde muchos “salen listos para usar un arma sin estar preparados”.
Hace falta que se trabaje desde adentro hacia fuera, que se elimine de raíz el árbol torcido.



