Editorial

Una mirada al caso Bernardo Alemán y el extranjero amante de la orgía

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El caso de Bernardo Alemán y el del extranjero que casi muere participando de una orgía, son dos casos que muestran la doble moral y la cultura imperante, todos escandalizados, pero tanto uno caso como el otro, son una costumbre arraigada tanto aquí como Allende los mares. 

El hombre mayor saliendo con jovencitas y el hombre cuya mayor fantasía sexual es la de llevar dos o más féminas a la cama para probar su hombría, dos comportamientos muy normalizados, aunque uno está penado por la ley, y a pesar de, se repite una y otra vez.

El diputado cuyo oficio es hacer leyes, parece que no leyó la parte donde dice que un menor no puede consentir tener una relación, así que «seducirla» está penado por la ley, aún no exista una querella interpuesta, es un caso de orden público, y no importa si la menor o la familia desisten, es deber del Ministerio Público llevar el caso hasta las últimas consecuencias.

Los hombres y hasta mujeres se escudan diciendo que las muchachas de ahora han perdido la vergüenza o en buen dominicano se le estrellan a los hombres buscando ser la próxima chapeadora con suerte, olvidando que esas, si a eso se le puede llamar suerte, son una en un millón. Las otras entran al círculo de la degradación y de la pobreza repitiendo una generación tras otra el mismo patrón, el problema está en que a pesar de todo el average sexual que puedan tener siguen siendo eso: menores sin capacidad para consentir, sin la madurez para discernir y tomar decisiones de manera correcta.

Ese es el trabajo de un adulto que debería dejar su lascivia a un lado, porque nadie les obliga a andar buscando menores para luego, andar al salto de la pulga para que la situación no se filtre a la prensa y/o las autoridades.

En cuanto a los que quieren dos y tres juntas, el que por su gusto muere, la muerte le sabe a gloria. Y el muerto con tierra tiene. 

elpregonerord@gmail.com