Opinión Política

Una humilde sugerencia al presidente Luis Abinader

Por Elvin Castillo


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Con el paso de los días, han crecido los rumores de que la sustituta de doña Miriam Germán Brito como procuradora general de la República será la distinguida y admirada magistrada Yeni Berenice Reynoso. De confirmarse este cambio, tendría repercusiones de gran alcance en distintos niveles. A continuación, expongo mi lectura al respecto.

La magistrada Yeni Berenice se ha ganado el respeto y el cariño de una gran parte de la población dominicana gracias a su trayectoria, su origen humilde y su valentía para enfrentar poderes establecidos. Su labor ha sido clave en la lucha contra la corrupción administrativa, sobre todo en casos que involucraron a figuras históricamente consideradas intocables.

Sin embargo, como todos los seres humanos, tiene defectos. Una de sus principales debilidades, a mi juicio, es que en ocasiones ha permitido que sus emociones influyan en las investigaciones que encabeza. En una posición tan delicada como la de procuradora general, este aspecto podría convertirse en un obstáculo para mantener la objetividad necesaria.

Otro punto de debate es el aparente sesgo en su lucha contra la corrupción, que ha sido percibido por algunos como dirigido principalmente contra miembros del Partido de la Liberación Dominicana (PLD). Con el tiempo, este señalamiento ha ganado fuerza debido a la limitada investigación de funcionarios del actual gobierno, a pesar de múltiples denuncias públicas.

Si el presidente Luis Abinader decidiera proponer a Yeni Berenice como procuradora general bajo el nuevo formato de elección, considero que sería un error político que podría tener un alto costo para su administración, aunque ante los ojos de la población podría parecer un acierto.

¿Por qué sería un error? Al asumir el cargo, la magistrada podría buscar desmontar la percepción de parcialidad iniciando investigaciones contra funcionarios del actual gobierno. Al estar desvinculada del poder ejecutivo durante los dos años posteriores a su nombramiento, tendría mayor libertad para actuar, lo que fortalecería su imagen ante la ciudadanía pero debilitaría aún más al gobierno. Esto agravaría los problemas de imagen que ya enfrenta el Partido Revolucionario Moderno (PRM) desde el fallido intento de reforma fiscal y podría generar divisiones internas que llevarían al partido a una implosión política.

Por otro lado, si Yeni Berenice lograra recuperar credibilidad y mantener su independencia, podría alimentar, de manera legítima o especulativa, aspiraciones políticas personales, incluso a la presidencia de la República. Este escenario sería un golpe duro para el sistema de partidos políticos dominicanos, que ya enfrenta un desgaste significativo.

Es fundamental comprender que la satisfacción de los pueblos no se alcanza únicamente con medidas punitivas y espectáculos mediáticos. La destrucción del sistema de partidos está estrechamente vinculada a la erosión del sistema democrático. Judicializar la política y politizar la justicia son errores que socavan las instituciones en lugar de fortalecerlas.

No defiendo corruptos ni la corrupción, que debe ser combatida y erradicada de manera firme. Pero esto debe hacerse sin caer en el populismo penal y con un enfoque claro en el fortalecimiento de las instituciones, que son las que verdaderamente garantizan cambios sociales duraderos.