Una escuela de bienestar

Por Redacción

Por Miguel Ángel Fernández


Aspiramos a una escuela donde se pueda estar bien; a una escuela de bienestar donde se pueda trabajar bien y aprender bien.

Aspiramos a una escuela donde la gente llegue elegante, cariñosa, empática. Una escuela cómoda, fresca, amplia. Con agua potable y buena comida. Con suficientes sanitarios con agua corriente todo el día, limpios; con jabón, lavamanos y espejos para vernos y arreglarnos.

Una escuela que entrena y forma para el buen vivir, porque es modelo del bienestar. Una escuela donde se está tan bien que nadie quiere irse a la hora del cierre, porque allí se aprende con gusto, se canta, se baila, se pinta, se escribe, se calcula, se piensa, se dibuja, se hace deporte, se hace ahí mismo la tarea; una escuela que moviliza en la investigación, en la experimentación, en la invención.

Una escuela que crea y recrea para la creatividad, la ciencia y los afectos. Una escuela afectiva. Una escuela para el pensamiento realmente crítico y la acción constructiva.

Una escuela de bienestar es una escuela democrática porque la libertad de enseñanza es la regla y no la excepción; democrática porque el gobierno de la escuela es horizontal, y solo –excepcionalmente-, vertical…; democrática porque los docentes asumiéndose pedagogos y pedagogas descubren los circuitos, la clave de los aprendizajes, sin necesidad de falsos y costosos “expertos”, y lo hacen con responsabilidad y acierto, porque lo importante son los aprendizajes, y no la “evaluación” mandada a hacer que consume el tiempo, los recursos y la vida, inútilmente.

Una escuela donde estudiantes y padres también enseñan lo bueno que saben hacer, y los docentes aprenden también.

Una escuela con todo el personal docente necesario que cubra todas las áreas curriculares; que el nivel inicial y el primer ciclo de primaria tenga docentes guías principales y docentes asistentes en todas las secciones, para hacer de la alfabetización, la lectura, la escritura y la interpretación la columna del recorrido escolar formal; personal de apoyo, recursos y medios educativos (libros, tecnología, laboratorio, excursiones,..) para el saber, el pensar y el crear.

Una escuela de bienestar es una escuela de derechos y de justicia; donde las excusas, los permisos y las licencias sean escasas porque se está bien. Una escuela comprensiva, que recibe y canaliza las licencias médicas; que dispone de los relevos o suplentes docentes sin que haya que pagar sustitutos.

Una escuela de bienestar es una escuela que no excluye familia, no deja afuera a ningún niño-a que busca espacio porque tiene aulas y maestros para todos.

Una escuela de bienestar es una escuela de docentes comprometidos con la buena educación del pueblo dominicano; docentes del conocimiento, bien pagados, bien tratados; docentes entusiasmados y afectuosos porque son reciprocados y apoyados por el Estado y la sociedad.-

En una escuela de bienestar estudiantes y docentes son tratados como la gente; están bien y viven bien. Vamos por esa escuela.

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