Un partido que trascienda en el tiempo

Por Rodriguez

Dr. Oscar Caraballo

Cuando el profesor Juan Bosch decidió separarse del PRD en el año 1973, entendió que debía configurar una organización política que no sólo se desligara de las viejas prácticas de su antiguo partido, sino que se convirtiera en referente nacional, el cual canalizara y diera respuestas a los grandes cambios sociales y tendencias de la época. Todo ello abocó al político a sembrar el desarrollo de su nueva organización, requiriendo esto de un tiempo prudencial, que aunque dilatado en años, fue eficiente al punto de eclosionar en unos de los partidos más exitosos de nuestro tiempo el PLD, constituyéndose una auténtica maquinaria de producción intelectual y disciplina. El profesor Bosch no pudo vivir biológicamente la consumación de su obra, pero sus ideas prevalecieron en el objetivo de crear dicha formidable estructura partidaria.

 

Al día de hoy, ese proceso madurativo es casi inviable en el inmediatismo que se cierne en la clase política y sus afanes de llegar al poder. La idea de conseguir el voto y con ello el poder de forma “express” a todas costas, no permite que se fiscalice adecuadamente la estructura integral de un partido y con ello las bases para un fortalecimiento permanente.

 

Atendiendo a esa realidad histórica y la contemporánea antes descrita La Fuerza del Pueblo (FP) está obligada a entender que dentro de su organización política fungen dos clases de adeptos. En primer lugar se encuentra un primer grupo conformado por aquellos miembros del partido que vinieron de la antigua organización política PLD, algunos atraídos por la promesa de una nueva forma de hacer política, otros por el encandilamiento que suscita el presidente de nuestra organización y en menor medida, aquellos por resentimientos personales debido a situaciones deleznables vividas en la antigua casa.

 

La segunda clase está constituida por “neófitos con ambiciones”, jóvenes deseosos de canalizar su aspiraciones e ideales sociales dentro de una nación a través de un partido político. Representando unas características particulares, puesto que si bien es cierto que en cada proceso de desarrollo inicial de un partido se puede dar este tipo de perfil, no menos cierto es que quizás producto de la metáforfosis del país en los últimos 20 años, es la primera vez que converjan tanta formación académica en rasgos individuales dentro de una nueva estructura partidaria o partido recién creado. Este segundo grupo es un hijo natural de la Fuerza del Pueblo, por tanto constituye la verdadera identidad de cara al futuro del partido.

 

En ese sentido, la organización que en momentos actuales está apostándolo todo por un adalid como es el caso del coloso doctor Fernández, tendrá que plantearse que independientemente de lo que suceda en los comicios del 2024, la apuesta principal deberá estribar en el desarrollo del partido como organización.

 

Para la Fuerza del Pueblo este deberá ser el último torneo electoral donde la figura de un individuo supere a su partido, está entidad partidaria está llamada trascender en la historia Dominicana como una de las luminarias de este siglo, así como también la casa madre de los futuros líderes sociales que rijan los destinos del estado, por tanto el poder adentrándonos en esa madurez como organización, será la mejor forma de honrar el legado de su actual presidente.


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