Pedro Angel
En algún momento se habrá de producir el destete y los turistas tendrán que venir a por nuestras montañas, nuestras experiencias de café y cacao, nuestros amaneceres y los abrazos del campesino. El turismo tradicional se mantendrá, eso sí, fuerte, siempre fuerte. Pero tendremos bajo la manga otras opciones.
Según las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), al doblar de la esquina (al 2030), un cuarto de la población mundial tendrá más de 60 años y las Enfermedades Crónicas No Transmisibles (cáncer, hipertensión y diabetes, etc.) ya son la constante: más de 40 millones de personas mueren anualmente, la mayoría por cáncer y enfermedades cardiovasculares. Lo que viene es grande, con poblaciones más enfermas.
Dice el último informe del Instituto Global del Bienestar que la actividad wellness o de bienestar mueve, a nivel global, unos 2 mil millones anuales. Un dineral. Hay que ir por ese botín.
El último informe sobre el wellness de la firma McKinsey indica que los principales consumidores de productos wellness son las generaciones millennials y centennials, quienes están remodelando los hábitos de consumo, ampliando el alcance del concepto de bienestar e impulsando nuevos productos y servicios.
El documento El futuro del Bienestar revela que en Estados Unidos, el principal país emisor de turistas a República Dominicana, esas generaciones representan el 36 % de la población, pero concentran más del 41 por ciento en productos y servicios de bienestar.
Ante ese cuadro que está ahí, la población mundial habrá de abocarse más a actividades de prevención de salud para mantener su cuerpo y su mente. República Dominicana no escapa a eso.
Ese contexto lo cito para mencionar una actividad que se desarrolla en la atlántica ciudad de Puerto Plata, AventúrateRD 2026, donde compradores de productos turísticos más allá de sol y playa se dieron cita.
Había gente de todo el continente y ahí me “peché” con mis colombianos del alma. Vinieron agentes, turoperadores, hoteleros, emprendedores, aventureros, periodistas y otros actores del sector turístico a ver lo que ofrecen los emprendimientos, hoteles, productos de bienestar y ciudades dominicanas. Ahí vi a doña Mechy una promotora del casabe de La Ruta del Casa y a mi prima Olga Teresa y su esposo mostrando los glamping donde depositaron sus sueños en Jarabacoa.
En la agenda se desarrollaron foros, encuentros de networking, reuniones de negocios, conferencias y presentaciones de productos y servicios turísticos.
Con más de 200 touroperadores internacionales presentes y unos 100 operadores nacionales, el “tú a tú” corrió y se empezará a concretar a favor de la cadena de valor de los actores grandes, medianos y pequeños. Y ganará todo el país con ese complemento de la actividad histórica del sol y playa.
Puerto Plata, la ciudad que abraza el Atlántico azul, se puso coqueta y mostró su mejor sol, su mejor mar y su mejor sonrisa. Estaba linda la ciudad de la abuela de mi hijo.
Vayan mis felicitaciones al Grupo Sarna, organizador de la actividad, por expandir el turismo dominicano más allá del sol y la playa, que por siempre tanto placer dan, como decía Benedetti refiriendo el viejo beso artesanal.



