Por Abril Peña
Al parecer empieza la transición en el Partido de la Liberación Dominicana, porque más allá de si su candidato podrá ganar al oficialismo en el 2024, en esa contienda interna se estaban jugando el relevo generacional, el paso de mando en el mediano plazo entre los grupos de poder que gravitan en esa organización política.
Abel es una figura con un relato definido en la opinión pública, uno que gusta a la mayoría de los dominicanos: el tema haitiano tan en boga últimamente, pero que en el caso de él ya es un tema recurrente en su discurso e incluso en sus actuaciones frente al gobierno local en Santiago de los Caballeros, es un triunfador que ha ganado diputaciones y alcaldías, aunque habría que ver si rompería el maleficio de la presidencia, ya que aquí nadie que haya sido alcalde ha llegado al solio presidencial.
Margarita por otro lado ha sido la gran decepción y una muestra de que las encuestas no siempre dan el clavo, con un lejano tercer lugar su liderazgo se verá en entredicho, y no sólo el de ella, de si es verdad que la apoyaban quienes se rumoraba, ese equipo al parecer está perdiendo los poderes en la oposición y le toca a ella ahora, trabajar el triple para demostrar su valía en su organización política luego se haberse vendido durante tanto tiempo que era imbatible.
Domínguez Brito por otro lado es la verdadera sorpresa, puesto que en toda la campaña interna y en todas las encuestas nunca estuvo en contienda, sin embargo dejó atrás a la favorita, lo que cimenta su figura a futuro, una que dicho que sea de paso, tiene muy pocas manchas en una organización salpicada por todos lados con el tufo de la corrupción, si se sigue manejando bien y no se diluye en los próximos cuatro años, en el 2028 es posible que tenga una oportunidad.
Al PRM le toca arrear al mula, Abel no es un candidato débil, si Margarita y el Danilato no hacen bembita, ni juegan al caballo de Troya el PLD se fortalecerá, Leonel no seguirá comiendo con su dama y el desangre se irá deteniendo o quien sabe si hasta reversándose, ya que con un partido compacto el contínuo crecimiento de Leonel, si es que seguimos creyendo a las encuestas después de este fiasco, se verá detenido y ahora sí tendrán que emplearse a fondo.
Arrancó la campana, le toca al PLD sacudirse después de casi dos años pagando los platos rotos de algunos de sus miembros, a Leonel le toca la realidad de que si no fortalece su partido puede dejar de soñar con el segundo lugar en la primera vuelta, aunque pensándolo bien al PRM esto podría convenirle porque lo único que les garantiza el triunfo en el 2024 es que el PLD y la FP se sigan repartiendo el mismo caudal de votos, aunque yo no pondría todos los huevos en esa canasta y trabajaría como si esas dos organizaciones políticas fuesen una sola porque cosas más difíciles se han visto y hay platos que se comen frío y la mesa ya está puesta.



