En escenarios como el colapso de la discoteca Jet Set, cada minuto es una batalla contra el tiempo. Estas son las lesiones más peligrosas, lo que puede causar una muerte inmediata y el protocolo que siguen los rescatistas para intentar salvar vidas.
Por Abril Peña
Santo Domingo. La tragedia ocurrida en la discoteca Jet Set ha dejado una profunda huella en el país. Y como suele suceder en escenarios de alta tensión, muchas personas han expresado críticas por la supuesta lentitud de los rescates o la demora en la entrega de información oficial. Sin embargo, pocos dimensionan lo que realmente implica un operativo de esta magnitud. Un colapso estructural no es solo una emergencia: es una escena de riesgo permanente donde cada paso debe calcularse para evitar nuevas víctimas. Aquí no hay espacio para la improvisación ni para la prisa mal manejada.
Este artículo aborda las lesiones más comunes en este tipo de eventos, las que representan mayor peligrosidad, y cómo se articula el protocolo de rescate para aumentar las posibilidades de sobrevivencia.
Lesiones frecuentes en colapsos estructurales
Cuando una estructura colapsa y atrapa personas, los rescatistas suelen enfrentarse a un rango amplio de lesiones, entre ellas:
Traumatismos por aplastamiento: pueden dañar músculos, nervios, vasos sanguíneos y órganos internos. Fracturas múltiples o expuestas, con alto riesgo de hemorragia o infección. Lesiones en cabeza, cuello y columna vertebral, muchas veces incapacitantes. Problemas respiratorios, por inhalación de polvo, humo o por compresión torácica. Laceraciones y heridas abiertas por contacto con escombros o vidrios.
Lesiones más peligrosas y causas de muerte más rápida
Entre las más letales se encuentran:
Traumatismos craneoencefálicos severos, que comprometen funciones vitales en minutos. Asfixia por colapso pulmonar o inhalación de gases tóxicos. Hemorragias internas masivas, especialmente en abdomen o tórax. Síndrome de aplastamiento, que puede causar fallo renal agudo y colapso multiorgánico.
Protocolos de rescate: precisión, rapidez y humanidad
El protocolo internacional para rescates en estructuras colapsadas sigue cinco fases:
Evaluación y aseguramiento del área.
Búsqueda con equipos especializados y perros de rescate.
Estabilización de zonas inestables y acceso a víctimas.
Extracción con maniobras cuidadosas y primeros auxilios en sitio.
Transporte a centros médicos con clasificación de urgencia (triaje).

Un trabajo en cadena que esta vez funcionó
Y en esta ocasión, hay algo que merece ser dicho: varios hospitales y clínicas han reconocido públicamente la calidad del trabajo de los rescatistas. Según declaraciones de personal médico entrevistado en distintos medios de comunicación, los equipos llegaban incluso con el triaje ya realizado, lo que facilitó el manejo en emergencias y optimizó la atención.

Esa organización y preparación no solo habla de compromiso: habla de coordinación, formación y un respeto profundo por cada minuto de vida que puede salvarse.
Reflexión final
Una tragedia como la de Jet Set pone a prueba todas nuestras capacidades como país: la solidaridad ciudadana, la respuesta estatal, el sistema de salud… pero sobre todo, la capacidad de actuar juntos. Que estas lecciones no se olviden, y que la eficiencia mostrada no sea la excepción, sino el estándar.



