Parecía que el PRD había escapado a las convulsiones públicas y privadas que sacuden a los demás partidos mayoritarios del sistema.
Un PLD sacudido por la amenaza de la reelección, con un expresidente que parece dispuesto a todo, y con ambos equipos mostrando los músculos, un partido reformista dividido en dos grupos, un PRM en medio de una convención que tras una semana de realizada no ha pasado del conteo del 25% de los votos, con una convención alterna para completar lo que no se hizo en la primera.
Hasta la semana pasada ese era el panorama y parecía que el PRD comía solo con su dama, sin grandes grietas, solo tenía que concentrarse en reconstruir su poderío, y aprovechar el remanso de paz de no tener grupos en pugna.
Guido Gómez Mazara acabó con la vacaciones, el no puede aspirar, puesto que el partido del jacho lo expulsó, pero en una jugada tipo House of Card, aprovechó el disgusto de algunos olfateando que los vientos habían cambiado en el Tribunal Superior Electoral.
La herida no es tan grande como él parece pensar puesto, que al partido blanco podría quedarle la opción del Tribunal Constitucional y si perdiera ahí, una convención posiblemente sólo removería las raíces del anciano partido, pero es harto conocido que a diferencia de los otros a simple vista no parece haber un líder que compita con su liderazgo dentro del partido blanco.
Así que a comer palomitas que el espectáculo apenas comienza.
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