Opinión

Si yo estuviera en el PLD

Por Charlie Núñez


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Cuando militaba en el Partido de la Liberación Dominicana, me llamaban disidente; había quienes eso no era un problema, otros me apoyaban porque entendían que voces como la mía eran necesarias. Quiero recordar que en ambas ocasiones que aspiré al Comité Político, sin importar lo que haya sucedido, quedé a pocos votos de lograrlo y el tercer grupo, que fueron la razón de mi salida del partido, aquellos que no toleran ni permiten la disidencia.

Esta aseveración la hago porque nunca asumí una posición con la intención de dañar a nadie en lo particular ni a la organización; simplemente expresaba y defendía lo que creía.

Desde mi salida y hasta este momento, no he opinado de nada relacionado con el proceso que vive el partido y que observo desde fuera.

El último aspirante a quien apoyé a lo interno del PLD fue a Francisco Domínguez Brito, de lo cual no me arrepiento; fue y seguiría siendo un gran candidato. Para el proceso de cara al 2028, participé en reuniones con quien considero mi amigo, Charles Mariotti; él sabe lo que pensaba en ese momento del proyecto.

Aspiraba a que varios de los aspirantes se unificaran alrededor de la figura más fresca y de más impacto que tenía la organización: Juan Ariel Jiménez.

Pero los procesos son como un tren que viene y va; si usted no se monta, se queda, porque el tren no espera a nadie y, mi apreciado amigo, entre el delito de pensar con cabeza propia y Harvard, perdió el momento estelar de una aspiración.

Algunos lo entendieron tarde, otros no hicieron nada, pero es una pena que desde el efímero poder se reventara el más bello proyecto del que fui parte y testigo: el de Reinaldo Pared Pérez.

Lo que voy a plantear me generará muchos problemas con la mayoría de peledeístas que, ya sea por interés, por mirar el universo debajo del árbol o simplemente no quieran mirar, no van a aceptar mis observaciones.

Hay que reconocer que ni la Fuerza del Pueblo (2019), ni el PRM (2014), pueden estar tan enraizados en el país como el PLD (1973), con un diseño estructural para soportar todas clases de vientos y tempestades.

Aunque para los balagueristas Balaguer hizo los mejores gobiernos, imagínense que muchos perremeístas dicen que los de Luis son los mejores. Entre luces y sombras de todos, para mí las gestiones moradas fueron las mejores; lo único, que yo no separo las de Leonel de las de Danilo.

El PLD se está movilizando por todo el país, se siente con vida, pero no ha podido superarse de su tercer lugar; ninguno de los aspirantes supera al partido y la paz interior no está garantizada; en un escenario así, la posición del PLD con relación a una alianza electoral debe ser la que expresa, si quieren con firmeza, pero le falta humildad.

Yo, que renuncié a mis derechos en ese partido para tener la libertad de expresarme sin ser disidente, si me tocara tomar decisión ahí, yo me preparo para una cuota importante en la municipalidad y otra importante para el gobierno central y voy sembrando el futuro.

Yo escogería a un candidato con espacio hacia adelante; en este momento, la figura que yo presentara al electorado es una figura fresca y de venta ligera, que sin muchas pretensiones se ha ganado el respeto de muchos.

Si yo estuviera en el PLD, aunque me llamen disidente, yo propondría a Jhonny Pujols como candidato; que le bajaran un dos a la soberbia y se lo depositaran a la humildad.