Cultura Economía Especial

Si crecemos tanto… ¿por qué hay tanta desigualdad?

Compartir

Capítulo 5 – Trabajo sin derechos: la trampa de la informalidad

✍️ Por Abril Peña

República Dominicana tiene una de las economías más dinámicas de la región. Pero más de la mitad de su fuerza laboral sigue en la informalidad.

¿Cómo se sostiene un país que crece tanto con tanta gente fuera del sistema?

¿Qué es la informalidad?

Trabajar sin contrato, sin seguridad social, sin vacaciones, sin prestaciones. Eso es informalidad. Y en RD, más del 55% de los trabajadores vive así (Banco Central, 2023).

Pero ojo: la informalidad no es solo pobreza extrema.

También hay profesionales —como abogados, técnicos, diseñadores o estilistas— que operan fuera del sistema formal, ya sea como freelancers, por cuenta propia o porque el Estado no exige que cumplan.

Y muchas pymes permanecen informales no por evasión, sino porque el sistema tributario y la carga regulatoria son demasiado pesadas para su realidad económica.

Las consecuencias de un trabajo sin garantías

No hay protección social: si se enferman, no cobran. Si envejecen, no tienen pensión. No hay estabilidad: sin crédito formal, sin historial laboral, sin acceso real a vivienda ni planificación familiar. No hay escalera social: la informalidad, incluso en sectores profesionales, impide crecer con seguridad. Y no hay recaudación suficiente: miles trabajan y producen, pero no cotizan, no aportan a la seguridad social ni a las finanzas públicas.

¿Por qué tanta gente sigue informal?

Porque el sistema no acompaña, castiga.

Las cotizaciones a la seguridad social son altas para ingresos bajos. El régimen tributario actual no reconoce las particularidades de la economía dominicana: muchas pymes no sobreviven cumpliendo todo lo que se exige. Y la formalidad no siempre compensa: muchos pagan impuestos y no reciben servicios a cambio.

En vez de premiar al que quiere regularizarse, se le castiga con burocracia, multas y trámites absurdos.

¿Y el Estado?

Los datos oficiales muestran que incluso hay más personas cotizando en la seguridad social del sector público que empleados formalmente nombrados. Esto indica que la mayoría sí está registrada en el sistema.

Pero eso no significa que todo esté en orden.

Muchas instituciones del Estado siguen contratando bajo esquemas que, aunque legales, precarizan el trabajo:

contratos por servicios profesionales, consultorías renovables cada tres meses, empleos en proyectos sin garantía de permanencia, y personal que cumple funciones permanentes, pero sin vacaciones, licencias ni estabilidad.

Cotizan, sí. Pero no tienen derechos plenos. Es precariedad con sello oficial. Y eso también es una forma de desigualdad.

El espejismo laboral: empleo sin justicia

El gobierno celebra cifras de crecimiento del empleo. Pero la mayoría de esos nuevos trabajos son informales, sin derechos ni garantías.

No basta con tener empleo. Hay que tener empleo digno.

¿Y qué podemos exigir?

✅ Un sistema de seguridad social adaptado a la realidad dominicana, donde el que gana poco no tenga que elegir entre comer o cotizar.

✅ Formalización gradual y con incentivos reales, no con castigos.

✅ Apoyo real al micro y pequeño negocio, que mueva la economía sin asfixiarse en el intento.

✅ Simplificación y equidad tributaria, para que formalizarse no sea una ruina.

✅ Un nuevo contrato laboral que reconozca también a profesionales independientes y trabajadores digitales.

La informalidad no es solo marginalidad. Es también resultado de un sistema que expulsa o ignora a quienes no entran en sus moldes.

Y mientras medio país trabaje sin derechos, la desigualdad no será una falla: será una estructura.