Uno de cada dos recién nacidos no recibe leche materna en la primera hora que transcurre después de su nacimiento privándoles de los nutrientes, los anticuerpos y el contacto con la piel de sus madres, que son esenciales para protegerlos de las enfermedades y de la muerte.
Cuanto más se retrasa la lactancia, mayor es el riesgo de morir en el primer mes de vida. Retrasar la lactancia materna de 2 a 23 horas después del nacimiento aumenta el riesgo de morir en los primeros 28 días de vida en un 40%. Retrasarla por 24 horas o más incrementa este riesgo hasta un 80%, es por ellos que anualmente mueren mal contados unos 800,000 niños.
La leche materna se considera como ña primera y mejor vacuna del bebé, una que le protege de enfermedades y trastornos, marcando la diferencia entre la vida y la muerte.
Aunque en nuestro país existe la ley 8-95 para la protección, fomento y apoyo a la lactancia materna, se han hecho esfuerzos y se han instalado unas 160 salas de lactancia, aún persisten niveles altos de no lactancia y sigue siendo un reto para las madres dominicanas lo que podría explicar en parte los altos números de muerte perinatal e infantil.
Aunque hemos mejorado mucho del 2016 al 2019 se aumentó de un 4% a un 16% este por ciento sigue siendo muy bajo, más de la mitad de los padres dicen recibir en la misma clínica u hospital parafernalia de fórmulas comerciales y casi ninguna madre da el seno tan pronto nace la criatura y la mayoría no conoce siquiera que existe un subsidio de lactancia.
Ayer inició la semana de la lactancia un esfuerzo que busca superar estas dificultades y conscientizar a la población en la necesidad de lactar para garantizar la salud actual y futura de los infantes.
En el país de las brujas, los empachos y los bebedizos de las abuelas, nos queda mucho por avanzar.



