Se equivoca señor canciller, Claude Joseph

Por Yari Tapia
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Por Priyanka Rodriguez.


Sus declaraciones no me sorprenden, no podemos esperar algo más. Pero, le recuerdo, que no somos nosotros los que por décadas hemos arremetido internacionalmente contra ustedes, no. Han sido los diplomáticos Haitianos quienes durante mucho tiempo victimizan a su pueblo, alegando nosotros somos los responsables y no obstante, prefieren que seamos los Dominicanos que paguemos por su estado colapsado, por la deforestación que ustedes realizaron, por su falta de institucionalidad, por su desorden.

Son ustedes los que No han emitido registro de nacimiento a más del 80% de su población, ni emitirán y pretenden que seamos nosotros, los Dominicanos, que entreguemos nuestra nacionalidad a millones de SUS NACIONALES.

No somos los Dominicanos que incentivamos la inmigración ilegal masiva, de embarazadas, enfermos, méndigos, estudiantes y demás hacia su país. No. Son ustedes quienes lo incentivan hacia el nuestro.

No somos nosotros quienes hemos secuestrado choferes con patanas y camiones, ni los hemos asesinados, por reclamos absurdos donde ustedes pretenden obtener mejores beneficios y chantajear, como están acostumbrados. No, no somos nosotros. Son ustedes.

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Señor Joseph, también es muy importante que recuerde, no somos nosotros quienes en los libros y clases de historia enseñamos a los niños que la parte este de la isla les pertenece. No, son ustedes.

No somos nosotros los que en el «Le Livre Blanc sur la securité et la défense nationale pour le dévelopment économique et social durable d´Haiti”, se refieren a nuestro país como un peligro y de alguna forma, responsables de su desgracia, que a la vez, se convierte en una amenaza para nuestro Estado.

No fuimos nosotros los que pagamos con sus bosques el asesinato de blancos franceses. Fueron ustedes que pagaron su pena con los bosques nuestros.

No fuimos nosotros los que irrumpimos en su consulado, bajando la bandera de su país, ni amenazando de muerte a sus diplomáticos. No, lo hicieron ustedes, con nuestro consulado, y con nuestros diplomáticos.

No fueron ustedes los que nos donaron su mejor universidad. Fuimos nosotros que la donamos a ustedes y que desgraciadamente luego convirtieron en un vulgar mercado.

Son ustedes Señor Joseph, quienes no brindan la más mínima calidad de vida a sus nacionales. Son ustedes los que no construyen hospitales ni les interesa. Son ustedes los que cocinan con carbón de nuestros bosques, no al revés.

Es a ustedes a los que no les duele en absoluto la vida de su gente. Son ustedes los que besan los pies de quienes le han masacrado por décadas. Son ustedes los que humillan a su pueblo, son ustedes los que dejan morir de hambre a sus niños, son ustedes los que destrozan sus iglesias, así como destrozaron tantas nuestras. Así como decapitaron niños, mujeres, hombres y sacerdotes en aquel hecho tan vil y cobarde en 1804.

Fueron ustedes los que nos intervinieron e intentaron desaparecer lo que fuimos, somos y seremos, aún por encima de ustedes y de cualquiera que se interponga a nuestra Dominicanidad.

Son ustedes, sus políticos y diplomáticos los que nos faltan.

Cuando ustedes aprendan a respetar, a luchar por el desarrollo y bienestar, por su gente, como lo hemos hecho nosotros sin hacernos víctimas de nadie, quizás, solo quizás, podremos hablar de otra forma.

Pero, ¿sabe algo Señor Joseph? Después de todo no le culpo por sus palabras, no.

Estas son el resultado de nuestra diplomacia vacía durante muchos años, de gobiernos entreguistas y cobardes, de políticos y militares que han sido capaces de vender nuestra gran Patria para beneficiarse.
Sus palabras son el resultado de una parte del empresariado que solo se preocupan por obtener beneficios particulares, exportando mano de obra ilegal, que no respetan nuestras leyes ni obtienen las sanciones correspondientes por sus faltas.

Sus palabras son el resultado de Dominicanos indiferentes, que olvidaron la sangre que se derramó en éste país por nuestra independencia, esa que ustedes tanto han odiado.

Sus palabras son fruto de los desaciertos cometidos por nuestros gobiernos, nombrando en posiciones claves a enemigos declarados de nuestra República Dominicana.

Sus palabras son el resultado de permitir que organismos internacionales se entrometan en asuntos de Estado y dejar a su merced decisiones que solo nos competen a nosotros.

Pero de algo puede estar seguro Señor Joseph, mientras quede un solo Dominicano que ame esta Patria como la amo yo y muchos otros, le aseguro que nunca borrarán lo que somos. Porque no importará si tenemos que dejar nuestras vidas en el pavimento: República Dominicana, es y será, de los Dominicanos.

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