Entre la continuidad, la recomposición y el relevo generacional
Por Abril Peña Abreu
@abrilpenaabreu
ElPregoneroRD- Con la mirada puesta en 2028, la política dominicana empieza a reorganizar su tablero.
El fin del ciclo de Luis Abinader abre una competencia intensa en el oficialismo; la oposición morada intenta reanimarse, y la Fuerza del Pueblo equilibra entre la experiencia y la juventud.
A tres años de las próximas elecciones, los nombres y movimientos ya están sobre la mesa, hoy iniciamos un nuevo seriado con un resumen de los precandidatos de los 3 partidos mayoritarios, para luego desglosarlos semanalmente.
PRM – Sucesión en el poder: quién hereda a Abinader
El Partido Revolucionario Moderno se prepara para la transición.
Con Luis Abinader fuera de juego por decisión propia, el PRM vive una precontienda interna temprana donde varias figuras —algunas desde el gobierno, otras desde su base política— buscan capitalizar la continuidad del proyecto.
David Collado – el candidato a vencer (al día de hoy)

Ministro de Turismo y exalcalde del Distrito Nacional.
Encabeza con holgura todas las mediciones nacionales y partidarias rumbo a 2028.
Según la encuesta Gallup de febrero de 2025, Collado domina las preferencias internas del PRM con más del 65% y también lidera los escenarios de competencia frente a Fuerza del Pueblo y PLD.
Su gestión turística, su estilo gerencial y su discurso moderado lo proyectan como el relevo natural de Abinader.
El reto: mantener la unidad de un partido donde abundan los aspirantes.
Carolina Mejía – decisión tomada

Alcaldesa del Distrito Nacional e hija del expresidente Hipólito Mejía.
Se mantiene en un sólido segundo lugar y articula su estructura política nacional.
Con amplia popularidad y buena valoración pública, Carolina representa el liderazgo femenino más visible del PRM y la conexión directa con el perredeísmo tradicional.
Su desafío será crecer sin romper la cohesión interna y enfrentar al favorito sin perder identidad.
Raquel Peña – de técnica a aspirante

Vicepresidenta de la República.
Aunque fue designada como figura externa en 2020, hoy arma su propio equipo político para competir en 2028.
No representa el sector institucional del PRM, sino una nueva corriente que combina experiencia técnica, gestión eficaz y cercanía con Abinader y para algunos su continuidad, tras cubrir numerosas bases dentro del mismo gobierno.
Su reto es construir estructura partidaria y conquistar las bases, donde aún carece de arraigo orgánico.
Tony Peña Guaba – la raíz peñagomista

Coordinador del Gabinete de Políticas Sociales.
Hijo del histórico líder José Francisco Peña Gómez, Tony representa el ala peñagomista dentro del PRM.
Ha lanzado una estructura nacional con exalcaldes, diputados y dirigentes municipales, y se coloca —según sus propias mediciones— como tercera fuerza interna, detrás de Collado y Carolina.
Tiene buena reputación transversal y conecta con las bases tradicionales, pero deberá transformar esa simpatía en una maquinaria electoral sólida.
Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón – consenso entre sectores

Director General de Aduanas.
Figura moderna, tecnocrática y con excelente imagen tanto dentro del partido como en el sector empresarial y es conocido como un concertador.
Yayo es bien visto en todos los sectores y ha reconocido su intención de competir.
Su principal fortaleza es su perfil eficiente y dialogante; su desafío, lograr visibilidad electoral en un escenario saturado de nombres.
Guido Gómez Mazara – la voz crítica

Abogado y dirigente histórico.
Encabeza el ala más contestataria del PRM, con un discurso ético, anticorrupción y reformista.
Su estilo confrontativo, sin embargo, le ha generado resistencias en la cúpula partidaria.
Goza de respeto entre votantes críticos del sistema, pero su tono combativo limita su crecimiento interno.
Wellington Arnaud – trabajo silencioso y territorial

Director del INAPA y ex diputado.
Cuenta con equipos en todo el país, fruto de presidir la JRD y luego se precandidato por el PRM, además más su gestión en INAPA.
Su perfil bajo contrasta con su capacidad organizativa.
Tiene buena valoración comunitaria y respaldo en sectores religiosos, aunque su nombre aún no es ampliamente conocido en el electorado general.
Víctor D’Aza – el municipalista

Presidente de la Liga Municipal Dominicana.
Exdiputado y exalcalde, con más de cuatro décadas de militancia.
Su fuerza radica en la estructura municipal, donde ha construido alianzas con alcaldes y líderes locales.
Se proyecta como el candidato del “partido orgánico”, aunque su presencia mediática sigue siendo limitada, es tal vez el menos conocido en la población general.
Roberto Fulcar – reactivación política

Exministro de Educación y dirigente de la Dirección Ejecutiva.
No podido retomar protagonismo tras su salida del Ministerio de Educación aunque con participación activa en debates internos.
Su experiencia electoral lo respalda, pero el desgaste de su paso por Educación es su mayor obstáculo.
Pide reglas claras y equidad en la contienda interna.
Tendencia general:
El PRM vive una precontienda plural y competitiva.
Collado lidera con holgura, Carolina Mejía confirma su entrada, y figuras como Raquel Peña, Yayo y Tony Peña Guaba construyen terreno.
El desafío será administrar la abundancia sin fracturas, aprendiendo del pasado perredeísta.
PLD – Reordenamiento en la oposición
A cinco años de su salida del poder y un año después de la derrota electoral de 2024, el Partido de la Liberación Dominicana no tiene aún candidato sólido. Sin embargo, varias figuras ya mueven fichas con miras a la próxima consulta interna.
Francisco Javier García – campaña permanente

Exministro de Turismo (entre otras importantes funciones) y estratega histórico del PLD.
Fue el primero en lanzarse tras la derrota de 2024 y desde entonces mantiene una agenda de oposición intensa: recorridos provinciales, giras internacionales y discurso crítico frente al gobierno.
Su experiencia en múltiples campañas lo posiciona como el más activo y visible de los aspirantes morados, con discurso fuerte y presencia constante en medios.
Su reto es traducir su experiencia estratégica en apoyo electoral directo.
Gonzalo Castillo – el retorno

Excandidato presidencial en 2020.
Miembros de su equipo confirman que buscará nuevamente la candidatura del PLD, reactivando su maquinaria y generando movimiento interno.
Con amplia recordación nacional y estructura danilista detrás, su regreso altera el equilibrio del partido y pone presión sobre los demás aspirantes.
A su favor: experiencia ejecutiva y carisma. En contra: el desgaste de su candidatura anterior y su poca habilidad comunicacional.
Francisco Domínguez Brito – estructura probada, falta de carisma

Exprocurador y exministro de Medio Ambiente.
En la consulta interna de 2022 quedó para sorpresa de muchos segundo con casi 20%, demostrando una estructura nacional sólida.
Su discurso ético y reformista sigue siendo su carta de presentación, pero su mayor limitante es el carisma.
Si el PLD busca reposicionarse en torno a integridad y gestión, Domínguez Brito sigue siendo una figura con posibilidades reales.
Abel Martínez – liderazgo apagado

Ganó la consulta interna de 2022 con un 63% de los votos, pero perdió las elecciones con un lejano tercer lugar y su rol opositor tras 2024 ha sido débil.
Mantiene reconocimiento nacional, pero su discurso se ha desvanecido y su relación con la estructura del partido luce distante.
Hoy no encabeza la agenda opositora ni la reconfiguración del PLD.
Margarita Cedeño – en pausa

Exvicepresidenta de la República.
Tras perder la interna de 2022, ha mantenido bajo perfil y presencia mínima en la actividad partidaria.
Su imagen conserva recordación y empatía, pero políticamente se encuentra inactiva.
Juan Ariel Jiménez – técnico, moderno y con narrativa de políticas públicas

Economista, exministro de Economía, Planificación y Desarrollo.
Es la carta tecnocrática del PLD: discurso en evidencia, sostenibilidad fiscal, innovación y calidad del gasto. Sintoniza bien con clases medias urbanas y público joven profesional; maneja datos y propone reformas con enfoque de resultados.
Fortalezas: solvencia técnica, comunicación clara, baja conflictividad, buena presencia en foros y medios especializados.
Reto: conexión masiva y músculo territorial; necesita sumar redes provinciales y símbolos políticos más emocionales.
Lectura general:
El PLD atraviesa una fase de reordenamiento.
Con Abel distante y Margarita cuasi retirada, Francisco Javier tratando de capitalizar, Juan Ariel construyendo su marca, mientras Domínguez Brito se mantiene expectante aunque trabajando y Gonzalo, el último en integrarse tiene una cierta ventaja a pesar de los pesares, independientemente de la espada de damocles que oscila sobre su cabeza, cae simpático y no salió tan mal parado de las elecciones del 2020 dadas las circunstancias..
El gran desafío morado es reconstruir la credibilidad perdida y definir una candidatura capaz de reconectar con la sociedad civil.
Fuerza del Pueblo – experiencia vs relevo
La Fuerza del Pueblo entra al nuevo ciclo con dos figuras centrales: Leonel y Omar Fernández. El expresidente mantiene el control del partido y su imagen de líder experimentado, pero la presencia creciente de su hijo, senador del Distrito Nacional, simboliza el relevo generacional que la organización no puede ignorar.
Leonel Fernández conserva estructura, discurso y base fiel; su reto es renovar el relato frente a una generación que no vivió sus gobiernos y luchar contra la fuerte tasa de rechazo que le Acompaña y que compite con su popularidad, así como debilidad estructural y falta de figuras de acompañamiento fuerte.

Omar Fernández, por su parte, emerge como la figura joven más proyectada del país: empático, moderado y transversal.
Su desafío es pasar del fenómeno legislativo al liderazgo nacional, superar la tasa de rechazo del padre, que se le pueda asociar a temas naturales «duros» .

Por el momento, no incluiré gráficas de posicionamiento debido a la ausencia de datos públicos que abarquen a todos los aspirantes bajo las mismas condiciones metodológicas. Cuando existan mediciones completas y verificables, las presentare en una actualización especial.



