Por: América Pérez
Dice la canción de la popular y talentosa artista colombiana Shakira: «las mujeres no lloran, las mujeres facturan». Podemos —y pidiéndole permiso a esa dama— decir que en República Dominicana el tema Jet Set ha transformado, a través de la comunicación, esta estrofa en «los comunicadores no lloran, los comunicadores facturan». Es lo que aparentemente estamos viendo en todo este tema.
Una guerra de poder mediático, de dolores viejos entre plataformas, de estrategias inhumanas en base al dolor de 231 familias, el dolor de un pueblo, de supuestos presupuestos jugosos cual fuera la ¡danza de los millones! Aquí cada «bando comunicacional» está haciendo lo suyo, lo propio. ¿Cuál es el precio más alto: defender o atacar en estos momentos? Parece un mercado vil, sucio, asqueroso y repugnante.
Nos parece que aquí muchas veces el que se murió se jodió, y que muchos quieren mantener un emporio y otros aplastar para subir, pero veo poca empatía, poco amor, poco asombro real ante una tragedia que NUNCA habíamos visto. Cuando pienso en cómo mis profesores de la Universidad Autónoma de Santo Domingo nos pintaban lo hermoso de salir a buscar la noticia, de ser la voz de quienes no tienen ese acceso, hoy solo puedo decir que nos mintieron.
Nunca nos dijeron la realidad del negocio, donde la verdad es dinero, y el dinero es el poder, donde se oculta la verdad antes de afectar el sucio interés, donde nos unimos a causas sociales por “amor” a la sociedad pero desde que llega el contrato jugoso de publicidad se cambia la línea editorial. A veces, me pregunto ¿En verdad la gente con valor está hecha para esta carrera? Pero, si nos detenemos, el hedor será mayor.
¡Aquí todos han asumido su lado, y créanme que no es justamente el de esas personas que con alegría y una sonrisa recibieron todo el peso de un techo lleno de irresponsabilidades!



