Por Yannerys Paulino
Los resultados de la última encuesta Gallup-Hoy son una firme demostración de la necesidad que tiene la República Dominicana de un cambio de gobierno. La referida firma encuestadora coloca al candidato del Partido Revolucionario Moderno, PRM con un 53.7% en la preferencia del electorado; mientras que en un segundo lugar aparece Gonzalo Castillo, candidato del oficialismo, con un 35.5%; y en un tercer lugar, el expresidente Leonel Fernández, con un 8.6%.
Es evidente que esa decisión está fundamentada sobre la pertinencia de que en un momento tan crucial y de emergencias, por el que está atravesando el país y el mundo tras la crisis generada por la pandemia delCovid-19, los fondos públicos sean manejados con la transparencia que requiere este período histórico.
La apabullante victoria que dicha encuesta vaticina al candidato presidencial por el Partido Revolucionario Moderno, Luis Abinader Corona, parte del disgusto de una clase media sobrecargada que está hasta el hastío de llevar sobre sus hombros las consecuencias de una política clientelista, sobre la cual se fundamenta la gestión que ha desarrollado el PLD en 16 años consecutivos que tiene gobernando el país.
Pero a esa clase media olvidada, se suma una generación Z de jóvenes entre 18 y 21 años que ejercerán su derecho al voto por primera vez, y que tienen la esperanza de ver rostros nuevos manejando los recursos del Estado, además del sueño de un país encaminado por el rumbo de la modernidad, la decencia, la honestidad y un Estado preocupado por proporcionar condiciones que ayuden a mejorar la situación de vida de todos los dominicanos.
Estamos hablando de una generación consciente de que las políticas clientelistas en estos tiempos, solo contribuyen a adecentar la pobreza y a implantar en la mente de las personas una mentalidad de miseria que solo encuentra esperanza en un pedazo de pan que se sirve cada cuatro años. Jóvenes que han puesto en manifiesto su capacidad de convocatoria cada vez que sienten que sus derechos son vulnerados, tal cual ocurrió en febrero con las manifestaciones en La Plaza de la Bandera.
A ese interés de todo un pueblo decidido a que haya un cambio, se suma una legión de políticos, técnicos, y militantes de un partido totalmente cohesionado, activando con todas las fuerzas desde distintos puntos del país, con el propósito de coronar el triunfo el próximo 5 de julio para garantizarle al país la oportunidad de un gobierno justo, interesado en el bienestar real de la gente, preocupado por un manejo pulcro de los recursos del Estado y enfocado en dejar una mejor República Dominicana para todos y todas.
La voluntad de toda una nación unida, interesada en un sistema que propicie soluciones de manera integral, que lleve las cosas del Estado con transparencia y honestidad; que proporcione estrategias que ayuden a la activación de la economía y de todos los sectores productivos; enfocado en mejorar los sistemas de salud; con un gabinete presidencial compuesto por los mejores hombres y mujeres como garantía de que el pueblo podrá tener una República Dominicana más digna, justa y equitativa.



