Por Jesús Feliz
Desde el 5 de julio pasado, conocidos los resultados electorales en contra del PLD, en diferentes círculos de opinión, diversos sectores a lo interno y externo del partido han estado reclamando renovación y cambio en la organización morada.
Pienso que la derrota electoral y desde las propias esferas del poder, venía incoándose todo un movimiento de malestar y frustración de las bases del partido y otros segmentos medios de dirección, que abogaban por más y renovadas oportunidades, ante una dirección política envejecida y amañada por el tiempo en sus posiciones y cada día más desvinculada del partido, sumada a las prolongadas funciones públicas de muchos de sus líderes en el gobierno, lo que los convertía en entes más distantes, arrogantes, altaneros, prepotentes y de muy poco compromiso social con sus compañeros.
Sencillamente se renunció al compromiso partidario, por el bienestar y la prosperidad que brindan las funciones de poder.
Sin que las grandes mayorías del partido se lo propusieran, la derrota nos lleva a la oposición, unos sin que el futuro lejano sea tan tormentoso, porque han podido conminar su vida política con la empresarial, pero para los más, se ven ante un futuro inmediato lleno de incertidumbres y desalientos, porque lo único que tenían y trabajaban para preservarlo, en pocos días se le irá de las manos, el empleo, del que levanta banderas, del que llena guaguas, del que concurre a mítines y caravanas. Ahora sólo le queda la esperanza de que el día de mañana pudiera ser mejor para ellos.
¡Cuantas frustraciones y desesperanzas acumuladas!
Ante esta inevitable realidad, en un ejercicio de compromiso colectivo, estoy planteando lo siguiente:
1. Convocatoria inmediata a una Conferencia Nacional, que nos permita hacer una autocrítica, para conocer de forma sincera, reflexiva y profunda nuestros errores y orientar nuestras acciones hacia una organización diferente;
2. La renuncia en pleno de los miembros del CP y CC, así como todas las estructuras de dirección provincial, municipal y de intermedios por no funcionales y carentes de legalidad.
3. Eliminación total del padrón de miembros, por los niveles de contaminación y falta de credibilidad en sus informaciones, e iniciar un proceso nuevo de inscripción, tomando como ente fundamental a la nueva generación de jóvenes interesados en integrarse al partido.
4. La convocatoria de un Congreso Renovador, que establezca los nuevos lineamientos, sus principios, valores éticos y de la elección de las nuevas autoridades de la organización política, sin incluir cuotas que no sea propia de una elección; así como la vuelta del PLD, al partido de la clase media, de los estudiantes y profesionales y de los trabajadores del campo y la ciudad.
5. La creación de una Comisión Consultiva Nacional de nueve compañeros, que ponga en marcha los trabajos futuros y cuya elección sea en base a una terna del triple a elegir, logrando la representación por cada región y tres para el gran Santo Domingo mediante la inclusión de todos lo estamentos del partido aún vigentes.
Solo así estaremos construyendo un cambio y la renovación necesaria para poder devolverle al partido y al pueblo la confianza y credibilidad que necesita para retomar al poder al término de los próximos cuatro años, en una natural y necesaria alianza entre el PLD y la FP, aprovechando la fortaleza de los dos liderazgos que finalmente terminaron siento antagónicos dentro de partido: Danilo Medina vs Leonel Fernández.



